Inequidad. Cierran candidaturas a mujeres

Aunque cada vez hay más abanderadas que ganan espacios en el Poder Legislativo con la cuota de género, en gubernaturas son pocas las postuladas

En el proceso electoral de 2015, las mujeres mejor posicionadas fueron legisladoras en activo. Claudia Pavlovich, hoy gobernadora de Sonora, fue la única que logró ganar. (Foto : Archivo / EL UNIVERSAL)
Nación 16/04/2016 04:20 Sharenii Guzmán Actualizada 11:53

Con la cuota de género, los partidos políticos están obligados a garantizar que más mujeres tengan acceso a los Congresos. Sin embargo, todavía falta una equidad real en la política mexicana para que ellas ocupen más cargos de elección popular y de alto nivel, coinciden especialistas.

En las elecciones cada vez es más común que las mujeres participen como abanderadas, aunque el número de candidatas es todavía muy bajo en comparación con las postulaciones de hombres, tal como sucede en los comicios del 5 de junio próximo, en los que solamente 12 de 74 aspirantes a gubernatura son mujeres.

Para los especialistas Ivonne Acuña Murillo y Alberto Aziz Nassif, el hecho de que en la historia de México solamente ha habido seis gobernadoras, así como que en este proceso electoral haya muy pocas candidatas es una muestra de la subrepresentación de este género en la política mexicana.

En contraste, para los expertos José Antonio Crespo y Fernando Dworak, las postulaciones a un cargo de elección popular responden a la estrategia de los partidos; explican que para elegir a sus candidatos los institutos políticos se guían por preferencias electorales y no por cuestiones de género, por lo que la igualdad entre los hombres y mujeres en la política —para que no se quede sólo en el discurso— debe partir de una transformación desde la sociedad.

En los 12 estados en los que se elegirá gobernador el próximo 5 de junio participan en total 74 candidatos, 62 son hombres y 12 son mujeres, estas cifras equivalen a 84% y 16%, respectivamente. En siete de estas entidades que renovarán jefe del Ejecutivo hay presencia de por lo menos una candidata: Aguascalientes, Durango, Puebla, Sinaloa, Veracruz, Tlaxcala y Zacatecas; mientras que en Quintana Roo, Oaxaca, Tamaulipas, Hidalgo y Chihuahua las candidaturas están ocupadas sólo por hombres.

De las 12 mujeres en la contienda, el PRI postuló a dos, en Aguascalientes y Puebla; PRD a dos, en Tlaxcala y Puebla; Morena a dos, en Tlaxcala y Aguascalientes; PES a dos, en Durango y Sinaloa; el PT a dos, en Veracruz y Zacatecas; PAN, sólo a una en Tlaxcala y va una independiente en Zacatecas.

Según expertos, de ese 16% conformado por candidatas, Lorena Martínez, la aspirante al Poder Ejecutivo de Aguascalientes, es la única que podría tener posibilidades reales de ganar, debido a que está arriba en las preferencias electorales y por la megacoalición que la respalda (PRI, PVEM, Panal y PT ), no tanto por su condición de género.

Tlaxcala, aunque en menor medida, es otro estado que para los especialistas consultados por EL UNIVERSAL podría dar la sorpresa, debido a que de los ocho candidatos, tres son mujeres, las cuales fueron postuladas por tres de las principales fuerzas políticas del país: PAN, PRD y Morena.

Al final de la contienda electoral, quienes ganarán serán aquellos candidatos o candidatas que desarrollen una gran campaña, convenzan a la gente con sus propuestas y también depende de la estructura partidista que representan, coinciden los investigadores.

En términos jurídicos y legales, la cuota de género en el país únicamente está estipulada para candidatos a legisladores, con el objetivo de garantizar la participación de las mujeres en los Congresos. Por lo tanto, los partidos no están obligados a cubrir una cierta cantidad de mujeres candidatas.

Para el analista político, José Antonio Crespo Mendoza, aplicar la paridad de género en los procesos de elección a gobernador sería un absurdo. El experto argumenta que los partidos postulan a sus candidatos no por su condición de mujer u hombre, sino por cómo están posicionados rumbo a las elecciones, es decir, las fuerzas políticas hacen cálculos en torno a las preferencias y el que resulta mejor calificado es el abanderado.

“El hecho de que hay una diferencia abismal (en las elecciones de 2016) entre candidatos mujeres y hombres es un reflejo de la sociedad y de la estructura socioeconómica que nos rige, no es un problema de partidos ni de la ley electoral”, dice Crespo Mendoza.

En ese sentido, el analista político y especialista en temas legislativos Fernando Dworak, coincide en que los candidatos, hombres o mujeres, que ganen algún proceso electoral lo harán por su trabajo.

“No creo que para los cargos de las gubernaturas sea una buena idea obligar a que haya una cuota de género, si lo que se desea es ganar. Estoy de acuerdo con la igualdad entre hombres y mujeres, pero hay cargos que deben estar sujetos a la persona más competitiva, independientemente del género”, insiste.

Ivonne Acuña Murillo, académica del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana, expone que la equidad de género en la política mexicana se queda en el discurso, pues en la práctica está rebasada.

“Parece que todavía hay una resistencia en los partidos políticos para postular mujeres y solamente cumplen con la paridad de género cuando está estipulada en la ley. Aunque es cierto que la cuota de género es un avance que se ha logrado a partir de la lucha de mujeres organizadas, para los partidos es una cuestión forzada, sólo eso”, explica la experta.

La también especialista en sistema político mexicano y género agrega que los partidos siempre tienen estrategias que les permiten colocar de manera mayoritaria a hombres, porque aunque cumplan con la paridad de género en las candidaturas al Congreso anotan a mujeres en las listas plurinominales en lugares que saben no a ocuparán, pues el porcentaje de votos no dará para que ellas lleguen a las curules.

“Otra artimaña”, afirma Acuña Murillo, es que los partidos les dan menos recursos a mujeres para sus campañas, en comparación con los candidatos hombres. También se dan casos en que partidos postulan a mujeres en distritos o municipios que nunca han ganado o en los que saben de antemano que no son competitivos, señala la especialista.

“En esta cuestión de las gubernaturas, como no hay una obligación de cumplir con una paridad de género, vemos que las mujeres quedan muy subrepresentadas. Ahorita solamente tenemos una gobernadora [Claudia Pavlovich], eso es justo un gran ejemplo de la subrepresentación”, dice.

Un dato revelador para sustentar que no hay equidad en la política, afirma, es que en los 90 años del México posrevolucionario, el país sólo ha tenido seis gobernadoras por elección directa, cinco del PRI: Griselda Álvarez, en Colima (1979-1985); Beatriz Paredes, en Tlaxcala (1987-1992); Dulce María Sauri (1991-1994) e Ivonne Ortega (2007-2012), en Yucatán; Claudia Pavlovich, en Sonora (2015), y del PRD, Amalia García (2004-2010), en Zacatecas.

Para Alberto Aziz Nassif, profesor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), a los partidos no les importa la equidad de género, “sólo les interesa ganar”. El investigador explica que el papel de la mujer en términos de representación política está muy relegado, pero en la medida que la paridad de género se cumpla, habrá más cargos encabezados por mujeres.

“Lo más esperado es que haya más participación, tanto en las comisiones del Congreso, como en las dirigencias nacionales y estatales de los partidos”, para que de esa forma consoliden su trayectoria y tengan más oportunidades de ser seleccionadas en las candidaturas.

Congreso, ¿semillero de candidatas?

Para el politólogo de la UNAM, Axayácatl Guzmán Roque, el avance en la equidad de género en la política mexicana es lento; no obstante, asegura que la obligatoriedad de la cuota en el Congreso abrió la puerta para que mujeres den a conocer su trabajo político y de ahí sea más fácil la búsqueda de gubernaturas o alcaldías.

“Las mujeres que logran entrar al Congreso gracias a la cuota de género hoy pueden darse a conocer en sus distritos electorales y tener más bases para que sus partidos las consideren en las candidaturas”, indica el académico.

Ese fue el caso del proceso electoral de 2015, en el que las mujeres mejor posicionadas fueron legisladoras en activo: Claudia Pavlovich logró ganar en Sonora, en tanto, Ivonne Álvarez, del PRI; Luisa María Calderón, del PAN, y Beatriz Mojica, del PRD, quedaron en segundo lugar.

En estas elecciones de 2016, cuatro de las 12 candidatas a gobernadoras son senadoras con licencia: Adriana Dávila (PAN), Lorena Cuéllar (PRD) y Martha Palafox (Morena), en Tlaxcala, y Blanca Alcalá (PRI), en Puebla. De las demás abanderadas, Magdalena Núñez (PT), en Zacatecas; Roxana Luna (PRD), en Puebla; Lorena Martínez (PRI) y Nora Ruvalcaba (Morena), ambas en Aguascalientes, fueron diputadas.

Las otras cuatro candidatas: Alma Rosa Ollervides es candidata independiente en Zacatecas, no tiene pasado partidista y actualmente es empresaria; Nancy Vázquez, abanderada del PES a la gubernatura de Durango, fue presidenta municipal del ayuntamiento duranguense Nombre de Dios (2010-2013), elección que ganó como candidata de la coalición PAN-PRD, y Guadalupe Ramona Rocha, candidata del PES en Sinaloa, quien sólo ha sido aspirante a cargos de elección popular con PRD y PAN.

¿Qué es la cuota de género?

Con la aprobación de la reforma política de 2008, se modificó la Constitución para que los partidos cubrieran una cuota de género con el objetivo de garantizar el acceso equitativo de las mujeres al Congreso de la Unión, debido a que antes la mayoría de los legisladores eran hombres y las mujeres no tenían espacios en el ámbito de la política.

En ese momento (2008), el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) establecía que sólo 40% de las candidaturas a legisladores tendrían que ser mujeres y 60% hombres.

Al entrar en vigor esa norma, en 2009 se dio el caso conocido como Juanitas; se le llamó así luego que en el entonces llamado Distrito Federal, en la delegación Iztapalapa, para no perder el registro, el PRD postuló a Rafael Acosta, conocido como Juanito, quien después de ganar cedió su lugar a Clara Brugada.

En 2009 los partidos cubrieron la cuota de género en las elecciones para renovar la Cámara de Diputados, pero después de tomar posesión, ocho mujeres pidieron licencia y asumieron el cargo hombres registrados como suplentes.

Luego de la polémica que generó ese caso, en 2012 se aprobó otra reforma política que determinaba que la cuota de género fuera 50% para candidaturas a mujeres y 50% a hombres, y que los suplentes fueran del mismo sexo. No obstante, la regla de cuota de género sólo aplica en las candidaturas a legisladores.

En el caso de la renovación de Presidente de la República, gobernadores y alcaldes, las fuerzas políticas no están forzadas, debido a que son cargos unimoninales, es decir, tienen que postular a un candidato por cargo.

Para entender el concepto de la cuota de género en el Congreso, en la situación de la Cámara de Diputados, cada partido tiene que postular a 300 candidatos , puesto que son 300 distritos electorales; en ese sentido, las fuerzas políticas ya están obligadas a presentar listas con equidad de género.

La realidad y los retos

El investigador José Antonio Crespo Mendoza señala que lograr una equidad de género en la política es trabajo de la sociedad, no tanto para los partidos o la ley.

En la opinión de Ivonne Acuña, la política mexicana es un espacio masculino, donde la mayoría de las reglas fueron hechas por hombres, por lo que la estrategia de las mujeres para abrirse paso en ese terreno es hacer un trabajo distinto desde su condición.

“El reto para ellas, es no mimetizarse con los hombres y repetir los mismos vicios de los que se acusa a muchos políticos. Hay que lograr un equilibrio, puesto que tampoco se trata de gobernar o legislar sólo en favor de las mujeres, sino para todos”, explica.

Fernando Dworak recomienda a las mujeres en la política “cambiar la narrativa”, pues el discurso de género ya está rebasado.

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