El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que la nación petrolera está “preparada” para afrontar una invasión y “un proceso interno de conmoción”, en el segundo y último día de prácticas militares, en las que participaron más de medio millón de venezolanos.
Hay que “alistarse para una invasión, creo que estamos lo más preparados que jamás estuvimos, también entrenamos para procesos internos de conmoción y desestabilización”, dijo en el céntrico estado Vargas. “La decisión de combatir y defender esta tierra a costa de nuestra propia vida tiene que ser un mensaje muy claro a los imperios del mundo que pretenden conquistar nuestro espacio sagrado”, añadió.
Maduro solicitó a Vladimir Padrino, ministro de Defensa, una estrategia de derrota a la “guerra no convencional” de la que insiste ser víctima. Comparó la “guerra económica”, supuestamente propiciada por la oposición nacional y la derecha internacional, con un “bombardeo de ablandamiento”, un proceso para lograr “una confrontación interna” que aseguró no ha sucedido porque “el gobierno protege al pueblo” y su derecho a la alimentación, la vivienda y el salario.
Las declaraciones se dan días después de decretar un estado de excepción y emergencia económica que lo avala para enfrentar un eventual golpe de Estado.
La oposición venezolana busca que se apruebe la realización de un referéndum revocatorio del mandato de Maduro y la situación llevó a los ex presidentes del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; de Panamá, Martín Torrijos, y dominicano, Leonel Fernández, a tratar de mediar entre ambas partes.
El secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, hizo un llamado ayer para que el gobierno y la oposición en Venezuela busquen un diálogo a fin de superar la crisis del país. Pero la situación es complicada, como reconoció el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien se dijo “muy preocupado” por lo que sucede en el país.
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