Puebla

Con la luz de la Luna sobre una callejuela de la ciudad de Puebla, se escucha el grito tenebroso de una mujer que surge de las penumbras completamente golpeada y con la espalda llena de latigazos que le partieron la piel.

Llora a mares, los transeúntes que deambulan por esas horas la miran atónitos. Grita de dolor, mientras un sacerdote cargando una cruz la mira con ojos de maldito. El hombre, con vestimenta religiosa, representa a El Inquisidor.

La escena, de muchas otras, es impactante y es resultado del trabajo actoral de los integrantes de la compañía de Teatro “Puebla Legendaria”, quienes desde hace 13 años impulsan por calles del Centro Histórico recorridos nocturnos para exponer la historia y las leyendas de la Ciudad de los Ángeles.

Por eso, de vez en vez, por las penumbras de la ciudad poblana aparecerán La Muerte, La Llorona, El Chaneque, El Charro Negro y aquellos personajes que antaño destrozaron vidas por doquier.

“Cuando nosotros empezamos con recorridos, estas actividades no se hacían en la calle y de repente nos veían y pensaban que estábamos locos, pero a lo largo de 13 años, estos recorridos se han promocionado de boca en boca; a la gente le gusta que no los tengamos encerrados, sino que los saquemos a que les dé aire”, asegura la directora de la Compañía de Teatro, Irma Sosa.

Como actores, afirma, el teatro al aire libre, caminando por las calles y rodeados de aquellas personas que contrata el tour, les llena más.

“Aparte de que tiene un texto teatral, improvisamos mucho y si tienes pánico escénico ni te acerques porque sales corriendo”, afirma.

Con 15 actores, algunos con estudios y otros hechos en las tablas, ofrecen hasta 16 recorridos, aunque los más impactantes son “Leyendas de ultratumba”, “La Inquisición” y “Amores de Ángeles”, donde combinan la historia de la ciudad con aquellas viejas leyendas que forman parte de Puebla.

“Los recorridos por callejones, en lugar de tener un guía y halarles de la China Poblana, sale la China Poblana, salen los personajes, a la gente se le quedan más las leyendas”, agrega la también actriz.

Los gritos de la mujer que fue a parar a la inquisición por amar a un hombre, dejaron impactados a la concurrencia que no paró de sorpresa en sorpresa con las caracterizaciones y lo dramático de los personajes tirados en plena calle, a una cuadra del zócalo, a dos de la Catedral.

El hombre golpeado por intentar liderar a un grupo para liberarse del yugo español, las dos mujeres golpeadas acusadas de practicar la brujería, el judío que se volvió loco al ser castigado por la Iglesia, y la pareja de judíos con su pequeño en brazos, dejaron una atmósfera de terror entre los espectadores, a quienes sorprendió el dramatismo de la representación.

El más malvado de todos era El Inquisidor, aquel cura con su cruz que atemorizaba a todos e imponía castigos, muchos de ellos dirigidos también a las divertidas monjitas que relataban lo sucedido y otra infundía el toque de terror tocando un tambor lentamente.

Al personaje de El Inquisidor le da vida el actor José Manuel Espinosa de los Monteros, quien asegura que presentar las obras al aire libre es sumamente enriquecedor para su profesión, que inició en 1996 cuando estudiaba en la preparatoria.

“Es distinto porque es en la calle, y te enfrentas a un teatro donde no hay cuatro paredes y el público no está cautivo, pero es enriquecedor porque la gente te alimenta mucho”, afirma.

Son totalmente distintas las sensaciones del público, agrega, hay que tener más formas de captar la atención, te demanda más energía, voz y técnica. “Es algo que te llena…”.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]