Más Información

Goteras interrumpen sesión en la Cámara de Diputados; ponen cubetas para proteger curules y micrófonos

Muertes violentas de mujeres serán investigadas como feminicidio; Secretaría de las Mujeres lanza estrategia nacional

Hermanos Farías, ligados al huachicol fiscal, siguieron cobrando en la Marina pese a proceso penal; uno busca amparo para no perder su salario

"Cuba es un paciente desfalleciente"; Ricardo Pascoe examina en Con los de Casa el impacto regional de Trump
Poesía de Amado Nervo y Pablo Neruda, la música y la voz del cantautor cubano Pablo Milanés y la complicidad de miles de personas que salieron a las calles para gozar de las actividades del Festival Internacional de la Cultura Maya (FICMaya) fueron el colofón a un día lleno de actividades académicas, científicas y artísticas programadas para la ocasión.
La Plaza Grande, en el corazón del Centro Histórico de Mérida, resultó por momentos un “Breve espacio….” Para albergar el sentimiento de quien es considerado un icono de la llamada Nueva Trova Cubana, quien hizo un recorrido por lo más popular de su repertorio pero también ofreció algunas melodías de su más reciente grabación “Renacimiento”.
Más de cuatro mil personas, según estimaciones oficiales, se dieron cita para cantar al lado del cubano temas como “Cuánto gané, cuánto perdí”, escuchar su versión musicalizada del poema “En paz”, de Amado Nervo; o sumarse al clamor por la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.
“Amor de otoño”, “El otoño del amor” y “Los males del silencio” fueron algunos de los temas del nuevo disco que pudieron escucharse en la primera de las galas nocturnas que tiene previstas del FICMaya, encuentro anual que celebra la grandeza de los mayas de ayer y de hoy, y que tendrá actividad hasta el 25 de este mes.
Desde luego no podían faltar temas clásicos del repertorio como “Yolanda”, “El breve espacio”, “El amor de mi vida”, “Vengo naciendo” y, tras recibir un reconocimiento de parte de las autoridades, ya con la emoción desbordada, cerrar la velada con “Para vivir”.
Poco a poco, la concurrencia se fue dispersando por todo el primer cuadro de la ciudad, a lo largo del cual aún podía disfrutarse de gran ambiente y la música de un mariachi, un grupo versátil que tocaba salsa y más adelante otro que con cumbias hacía bailar a los paseantes.
ovs/rad
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]










