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Por Arantxa Castillo
Clínica de Periodismo
Risas y aplausos estuvieron presentes en la función de estreno de la obra Almacenados que dirige Fernando Bonilla, con las actuaciones de Héctor y Sergio Bonilla en el teatro Arlequín, que vive su última temporada, pues después de seis décadas cerrará sus puertas.
El aviso de tercera llamada fue el inicio de hora y media de entretenimiento para el público; las luces se encendieron y Héctor Bonilla que interpreta el papel de Lino, un hombre maduro que después de 29 años de servicio está a punto de jubilarse de un almacén; entró en escena con paso lento y gracioso digno de un anciano con caras que mostraban el fastidio de una rutina que logró atrapar la atención del público.
Minutos después apareció en el escenario Sergio Bonilla quien desarrolla el papel de Nin un joven que entrará como reemplazo del señor Lino.
Al encontrarse en escena, los dos actores comenzó lo que sería momentos de risas continuas mezcladas con diálogos realistas que reflejan la cruda verdad sobre el sistema de trabajo en nuestro país.
Con una escenografía oscura y sencilla y pocos elementos en escena los Bonilla supieron contar una comedia dramática dejando ver que no se necesitan muchos actores para entretener, pues la gente reaccionaba con risas y a momentos con gestos de tensión.
“Yo creo que es una obra acertada, con dos personajes y un escenario vacío, que demuestra que en nuestro país nos estamos haciendo un poco tarugos, porque los genios no tienen trabajo”, aseguró Héctor Bonilla.
La historia llegó a su final llena de aplausos del público.
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