Polémicos plurinominales

Editorial EL UNIVERSAL

Las listas de candidatos a diputaciones o senadurías plurinominales, que han hecho públicas esta semana algunos partidos políticos, han generado críticas y reacciones en varios sectores. Los empresarios incluso llamaron a partidos a corregir sus listas.

Pero las críticas no vienen solo de sectores externos a la política. Dentro de los partidos también hay rechazo. En el PRI, en septiembre pasado, se modificaron sus estatutos para que quien ocupe hoy una posición plurinominal no pueda ser nominado nuevamente a un cargo similar para la legislatura que se instalará en septiembre de este año. Largas carreras políticas se han forjado con base únicamente en cargos plurinominales.

Otras críticas se basan en el número “excesivo” de legisladores de este tipo. De los 500 diputados, 200 llegan a San Lázaro por ese método. En el Senado, 32 de los 128 son plurinominales.

La pertinencia de la figura causa amplia división. Unos proponen eliminarla o reducirla, pero otros plantean inclusive reducir los legisladores de mayoría, para que sean más los que llegan a un escaño o curul por la puerta plurinominal.

Esa fórmula se introdujo en la ley electoral hace cuatro décadas en la Cámara de Diputados y hace dos en el Senado, para que todos los partidos tuvieran representatividad en el Congreso.

Debido a que anteriormente en las cámaras sólo ocupaban un asiento los partidos que habían triunfado en algún distrito y quedaban fuera de las decisiones legislativas partidos que tenían preferencia electoral, no en los porcentajes de los partidos dominantes, pero dignos de ser representados, se aprobó la fórmula de representación proporcional.

Así, a los candidatos que triunfan en su distrito electoral, se les suman diputados o senadores surgidos de una lista de muchos nombres, “plurinominales”, para que haya equilibrio entre las fuerzas partidistas.

Ahora se acusa a partidos de colocar en esas listas a personajes cercanos a cúpulas de poder, a quienes deben algún favor político o, aparentemente, a quienes desean dar impunidad por enfrentar inminentes investigaciones de la ley.

En el momento que los ciudadanos depositen su sufragio para diputados o senadores federales, el próximo 1 de julio, bien valdría la pena que volteen a ver la parte trasera de la boleta electoral. Ahí se encontrará la lista de candidatos plurinominales, aunque sólo con carácter informativo; sin embargo debería ser un criterio a tomar en cuenta por el elector a la hora de que emita su voto, un sufragio bien informado.

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