Jordi Soler presentará 'Ensayos bárbaros' en la FIL Guadalajara (CORTESÍA CÍRCULO DE TIZA)

“Las obras importantes nacen de la ociosidad”

20/11/2015
00:25
Ana Anabitarte / Corresponsal
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Madrid. —Jordi Soler (México, 1963) publicó en España Ensayos bárbaros (Círculo de tiza), un conjunto de textos en el que reflexiona sobre las nuevas tecnologías, de la que es apasionado defensor, y la necesidad que hay cada día de detenerse a pensar. En entrevista con EL UNIVERSAL se muestra convencido de que recibimos demasiada información y de una manera muy rápida, por lo que dice que es necesario no almacenarla toda, “ya que se agota nuestro disco duro”. De los niños de hoy en día dice que están “hiperestimulados” y que no tienen espacio para la reflexión, y resalta la importancia de aburrirse. “Las obras importantes nacen de la ociosidad”, asegura. Pese a ello, no cree que vayamos hacia un mundo sin artistas. El escritor estará en la FIL de Guadalajara para presentar el libro.

El libro comienza recordando al escritor Henry David Thoreau, que decía que los hombres se han convertido en herramientas de sus herramientas. Ahora éstas modernas, como el celular.

Sí. Soy un entusiasta de los adelantos tecnológicos. Tengo tableta, iPod, uso Twitter y leo en el Kindle. Eso de que todo tiempo pasado fue mejor, no es cierto. Los adelantos médicos que hemos conseguido, las formas en que podemos acceder al conocimiento... Vivimos en una época fascinante a la que no hay que darle la espalda. No hay que desechar todas las maravillas que construyó la humanidad durante los 20 siglos anteriores. Pero hay que pararse a pensar. Mi batalla es con la velocidad y con la cantidad de información que nos llega y que nos impide pensar.

¿Cómo desconectar?

Yo cada día me siento a pensar como hacia Montaigne, que pasaba en silencio largos tramos del día que llenaba de pensamientos y reflexiones. Sin ese periodo de calma tonteo mucho y no escribo bien. Me parece que la lentitud suma a la hora de reflexionar, no sólo la lentitud sino el gesto físico de escribir. El cuerpo piensa también a la vez que la cabeza. El tiempo que requiere de reflexión el ser artista, se contrapone con la velocidad del siglo XXI.

En los ensayos se habla de la falta de privacidad con la que vivimos y de las ganas de desaparecer .

Cada vez vivimos con menos privacidad, somos más transparentes, y tenemos más ganas de desaparecer. Pero cada vez hay menos elementos para hacerlo. Los gobiernos nos controlan más, el poder nos controla más, pero también hay una entrega voluntaria. Yo en Twitter no pongo donde estoy ni dejo que me fotografíen con mis hijos. Pero estas pequeñas decisiones casi no se toman. Los jóvenes se inscriben a todo el paquete de la transparencia. Es difícil la resistencia. Yo vengo del siglo XX y me resisto a esa transparencia. La transparencia en los gobiernos es fundamental. Pero a nivel personal no. Algunas empresas te controlan, y a partir de este control te buscan pareja, te dicen a qué fiesta vas, qué debes beber. Es un control, una manipulación. No me aterroriza pero hay que pararse a pensar en las consecuencias antes de ponerse a escribir a toda velocidad. Soy un señor del siglo XXI que se para a pensar. Todos debemos pararnos a pensar frente a todo.

¿Vivíamos más felices sin celulares, tabletas o iPads?

Yo no era más feliz antes. Twitter me parece divertidísimo y me mantiene al día.

Dice que los niños están sobrestimulados y no tienen espacio para la reflexión. ¿Ve un mundo sin artistas?

No. Soy un convencido de que las obras importantes nacen de la ociosidad. Si no tienes espacio para ver ¿qué vas a crear? Pero no soy el único que se para a pensar, que deja de lado la tableta y coge la libreta. No creo que los niños dejen de leer ni que se muera la novela ni que los libros electrónicos acaben con la novela. Me parece un arte muy sólido y necesario. No creo que haya crisis de lectores. Se lee mucho, todo el tiempo. Quizá el papel esté entrando en una crisis, pero hace tres años parecía que se hundía el barco y hoy de pronto se empiezan a vender más libros. Y nacen editoriales que me hacen pensar que la crisis no era tal. En Estados Unidos es normal ver a la gente leyendo el Kindle, son objetos de la cotidianidad. Yo leo mucho en formato electrónico, sobre todo libros en inglés que no puedo comprar rápidamente. Todo puede convivir. Soy optimista, no se va a acabar nada. El adolescente entregado a esta manera de entender el mundo va a saber defenderse. Ellos mismos pasan de la tableta a un libro a un cómic. U optan por ver películas en familia o series.

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