Gerber publica una obra escrita y visual

En Conjunto vacío, la artista y escritora cuenta una historia en la que propone al lector explorar con distintos lenguajes

Verónica Gerber Bibecci indaga en su primera novela en temas como el exilio, el vacío y la desaparición a través de la figura de la madre (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)
Cultura 12/08/2015 01:22 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 01:29
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A partir de exploraciones concretas como la idea de la desaparición, del exilio y el vacío, la artista visual y escritora Verónica Gerber Bibecci ha desarrollado su primera novela titulada Conjunto vacío, una suerte de experimento escrito en el que la autora crea conjuntos, grafías, trazos y espacios vacíos para contar desde dos vías la historia de una joven llamada Verónica, quien es estudiante de artes visuales y enfrenta la desaparición o desvanecimiento de su madre, y al mismo tiempo el término de una relación amorosa.

La novela con la que Gerber obtuvo el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada 2014, que le permitió terminar su novela en tres residencias internacionales para escritores, habla de nebulosas, de vacíos, de exilios y desapariciones que, sin embargo, no dejan de ser presencias en un departamento que parece un búnker.

“A mí me interesaba pensar varias cosas, la idea de desaparición, la idea de exilio, el vacío y cómo eso puede nombrarse, cómo nombras el vacío, cómo describes una desaparición sino está, o cómo describes un exilio que es como dejar un lugar forzadamente; y en ese sentido es que aparecen las palabras y los dibujos, como tratando de bordear esas ideas difíciles de materializar porque son particularmente inmateriales, la idea de no poder ver, de desaparecer, de irse”, señaló la autora en entrevista.

Verónica Gerber reconoció que todo parte del personaje de la madre, un ser que ni la narradora ni el hermano de la narradora pueden ver, pero que está ahí y en realidad es que la madre hace como un enorme agujero en la estructura del libro a partir del que todo lo demás se va a ir acomodando de alguna u otra manera.

“Algunas historias se acomodan como reflejos de la historia de esa madre, como en busca de explicaciones; otras son consecuencias de los propios agujeros del personaje que es la narradora, Verónica, como yo, porque así me funcionaba mejor; que es artista visual, como yo; pero que no soy yo”, agregó la también autora del libro de ensayos Mudanza.

Su interés partió del cómo escribir sobre un personaje que no puedes ver pero que está ahí porque los personajes van encontrando algunas huellas que la madre va dejando o ha dejado aunque los otros no lo pueden ver. “Eso también me llevó a pensar sobre esta estructura fragmentaria, desordenada, que tiene que ver con jugar con la idea de tiempo también como otro posible vacío o agujero más que va a ir distanciado las historias una de otra, de tal forma que parecería que son ajenas pero que al mismo tiempo están todas interconectadas de manera invisible a partir de esos agujeros que dialogan entre ellos”, señaló la artista que el año pasado recibió una mención honorífica en el Concurso Nacional de Ensayo sobre Fotografía, organizado por el Centro de la Imagen.

Gerber Bibecci, quien ha expuesto de manera individual y colectiva en el Museo de la Ciudad de México, el Museo Experimental el Eco, el Centro Cultural de España y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), entre otros, dijo que en Conjunto vacío (Almadía) hay los mismos elementos que en otros de sus trabajos, es decir, las mismas preocupaciones que explora en su obra con distintos lenguajes.

“Hay mucho de ensayo, hay mucho de justo apropiarse un poco del otro e intervenir un poco la cuestión del otro; no lo veo como una cosa distinta en términos de dónde me muevo, es bastante acotado donde yo me muevo, no es demasiado amplio; creo que lo que hace Conjunto vacío es explorar de otra forma cosas que he estado tratando de explorar, y creo que hay piezas visuales que tienen elementos narrativos, creo que el ensayo también puede ser ficción, creo que la ficción puede ser ensayística; es decir, no distingo muy bien en general lo que hago entre una y otra cosa, pero sí busco que se traten de interconectar”, afirmó la escritora.

Ella sigue pensando en lo micro y en el contexto, en la cotidianidad y en las pequeñas cosas de la cotidianidad y cómo adquieren un lugar en un contexto más grande. Asumió este libro como una nueva apuesta en cuanto a la estructura y los lenguajes que utiliza; pero también es apuesta que le propone al lector.

“Hay partes de las historias que depende mucho del lector si quiere descifrarlas o no, si se las quiere saltar o no; si el lector no quiere tratar de mirar qué está pasando en el dibujo y se lo saltas, en cierta medida estaría dejando de lado una historia importante; el propio libro te da las herramientas necesarias para descifrarlo también, así lo pensé, que no fuera un libro completamente autista, para nada; ese es uno de los riesgos, necesito de un lector curioso”, dice Gerber.

La artista plástica y escritora reconoce que este libro tomó su tiempo, que durante cuatro años lo trabajó y le dio paso a la reflexión, por eso ponerle punto final y verlo publicado “es salir como de un duelo en el que traté de entender algunas ideas, como estas ideas de la desaparición y del exilio. El personaje con mi nombre, no soy yo, no es mi historia, perouno siempre parte de lo que conoce”, concluyó Verónica Gerber Bibecci sobre su libro Conjunto vacío.

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