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Un grupo de científicos japonés provocó este jueves un terremoto artificial en el Monte Zao, un volcán del norte de Japón, para obtener datos que puedan ayudar a mejorar la predicción de erupciones freáticas.
El equipo, formado por miembros de la Universidad de Tohoku y de la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), provocó el seísmo introduciendo unos 200 kilos de dinamita en un agujero de unos 40 metros de profundidad horadado en una de las laderas del volcán, informó la cadena pública NHK.
El agujero fue llenado previamente de agua para que afectase a las ondas sísmicas resultantes, las cuales fueron medidas con unos 150 sismómetros instalados en el monte.
Dado que estas ondas se desplazan de manera más lenta a través del agua, los datos obtenidos por los aparatos podrían ayudar a estimar la presencia de acumulaciones de agua bajo los volcanes hasta una profundidad de unos dos kilómetros y mejorar así la predicción de erupciones freáticas.
Estas erupciones se producen cuando el magma entra en contacto con una superficie que contiene agua, la cual se evapora y provoca una explosión en el volcán.
El profesor de la Universidad de Tohoku Satoshi Miura explicó en declaraciones recogidas por NHK que averiguar la localización de masas de agua bajo los volcanes es clave de cara a prever en el futuro erupciones de este tipo.
El 27 de septiembre de 2014, el Monte Ontake, el segundo más alto de Japón con sus poco más de 3 mil metros, registró una erupción freática con centenares de montañeros haciendo senderismo en ese momento en sus faldas y en la cima.
El suceso dejó 63 muertos y desaparecidos y unos 70 heridos.
Por su parte, el Zao, empleado para la prueba, se encuentra a unos 270 kilómetros al norte de Tokio y está activo a raíz el terremoto de 9 grados Richter que afectó al noreste de Japón el 11 de marzo de 2011.
kal
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