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No debemos esperarnos a que la OCDE apruebe el proyecto final para combatir las planeaciones fiscales agresivas que realizan multinacionales para eludir el pago de impuestos, consideró ayer el administrador general de Grandes Contribuyentes del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Óscar Molina Chié.
Al participar en un foro organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, consideró que los países se deben preguntar si les conviene hacerlo en función de la percepción de riesgo que tienen en materia fiscal.
Si es bajo, es decir, que puede ser visto como un país que permite esas prácticas, hay que cuestionarse si se debe esperar a que acabe todo el trabajo y sea aprobado e implementado por cada nación.
Dijo que la OCDE recomienda no adelantarse hasta que todo esté terminado y, una vez que así sea, los países podrán tomar las sugerencias.
Pero la pregunta, dijo Molina, es si “un país deberá esperarse a que salga un trabajo de un tercero para atajar las planeaciones fiscales agresivas”.
Consideró que es una cuestión seria en la que se debe ponderar si se puede combatir con el marco legal actual.
Comentó que en Reino Unido, que fue el que inició todo lo que ahora se conoce como Beps, se tiene la percepción alta en cuanto al riesgo fiscal porque es “un país duro, difícil”, y aun ahí tiene el problema de elusión fiscal y baja tributación.
“La pregunta es qué pasará en un país en donde la percepción de riesgo es bajísima”, advirtió.
El funcionario dijo que en el caso de México se debe evaluar si esa percepción es baja o alta y en función de eso valorar su importancia.
Esperar, alertó, traerá consecuencias negativas como generar caos porque cada país podría tomar medidas unilaterales. Además, se corre el riesgo de que en ese plan de acción no se atiendan los problemas que le afectan a México, como los precios de transferencia que soportan estructuras legales en las que no estamos de acuerdo porque nos perjudica y “estamos sufriendo”.
“¿Qué pasará si la OCDE al final no los toma en cuenta o los abandona? Por eso debemos empezar a ver cómo lo atacamos”, señaló.
Además, Óscar Molina consideró que hay que pensar qué podría pasar si en el tema de Beps “se desinfla todo ese espíritu revolucionario”. Se debe aprovechar que el problema ya se puso a discusión y que si no sale ahora se podría volver a revisar hasta 2020.
“Tal vez se genere mucho ruido y pocas nueces”, comentó.
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