El diario de New York Times destacó la labor de las autoridades mexicanas ante el embate del huracán Patricia, catalogado como el más feroz jamás visto en el hemisferio oeste, que tocó tierra el pasado viernes en costas de los estados de Colima y Jalisco, y que dejó a su paso árboles derribados, deslaves menores que bloquearon parcialmente carreteras y la destrucción de hogares humildes, pero sin muertes ni daños en infraestructuras mayores.

El artículo de Richard Olson señala que la oportuna respuesta de las autoridades mexicanas ante Patricia es a consecuencia de las duras lecciones que han enfrentado en situaciones similares anteriores.

Olson, director del Instituto de Eventos Extremos en la Universidad Internacional de Florida con sede en Miami, expuso que el buen resultado ante la emergencia de Patricia fue una combinación de “suerte”, pues la tormenta pasó entre dos ciudades, pero no golpeó directamente ninguna, y la oportuna respuesta de las autoridades de México que fue aprendida de desastres anteriores.

Las autoridades fueron efectivas al reubicar a aquellas personas que insistían en permanecer en el área afectada, persuadiendo a la población en zonas vulnerables a acudir a los refugios y algunos otros a permanecer en sus casas.

En otros casos, elementos de control de desastres recorrieron las calles con alarmas para alertar a los pobladores sobre la proximidad de la tormenta.

La nota incluye declaraciones de Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), quien destacó que “lo importante es la respuesta de la gente. Si no hubiéramos tenido esta respuesta, estaríamos hablando de otro tipo de incidentes”.

R. David Paulison, quien se hizo cargo de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias en Estados Unidos después de la muy criticada respuesta ante el huracán Katrina, que arrasó con partes de Nueva Orleans en 2005, dijo que “parece que hicieron un muy buen trabajo de evacuación de personas”, al referirse a la reacción del gobierno mexicano ante la contigencia.

Después de la tormenta, “las autoridades mexicanas también se movieron rápidamente para limpiar escombros y carreteras de deslizamientos de tierra o árboles caídos”, señala el artículo del diario New York Times.

Destaca además que el impacto del meteoro podría haber sido mucho peor si la tormenta no hubiera perdido fuerza rápidamente una vez que tocó tierra o si se hubiera dado en una ciudad. En su lugar, tocó tierra en una zona menos poblada entre el destino turístico de Puerto Vallarta, Jalisco, y la ciudad portuaria de Manzanillo, Colima.

Ruiz Esparza dijo que México tuvo suerte porque la tormenta cambió de rumbo cuando se acercaba a tierra. “¿Quién puede controlar eso? Hemos tenido huracanes que estacionados en una ciudad, permaneciendo allí un día entero, destruyéndolo. Afortunadamente, eso no sucedió”.

Y a pesar de la gran espiral de espesa nube blanca que se muestra desde la Estación Espacial Internacional, los vientos más violentos de la tormenta estaban contenidas dentro de un radio muy pequeño, explicó al NYT el científico atmosférico de la Universidad de Miami, David Nolan, así que cuando la tormenta tocó tierra, sólo un área pequeña se vio afectada por los vientos más fuertes, los que clasificaron Patricia como una gran amenaza.

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