El éxito de la misión no depende únicamente de la ingeniería de propulsión, sino también de la capacidad de mantener la salud y el rendimiento de la tripulación en un entorno confinado.

De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), la selección de alimentos para la nave Orion enfrenta desafíos técnicos críticos, ya que el vehículo carece de sistemas de refrigeración y de la posibilidad de recibir suministros frescos durante el viaje.

Por esta razón, cada una de las raciones debe ser cuidadosamente seleccionada para ser segura, estable en estantería y fácil de preparar en condiciones de microgravedad, minimizando riesgos como la dispersión de migajas que podrían interferir con los sistemas de la nave.

Tripulantes de Artemis II.
Foto: AFP / Josh Raedle
Tripulantes de Artemis II. Foto: AFP / Josh Raedle

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El menú final es el resultado de una coordinación estrecha entre expertos en nutrición espacial y los propios astronautas, quienes evalúan y califican cada platillo antes del vuelo. Según informes técnicos del Johnson Space Center (JSC), el sistema alimentario debe equilibrar las necesidades calóricas, la hidratación y la ingesta de nutrientes dentro de los estrictos límites de masa, volumen y potencia de la cápsula Orion.

A diferencia de la Estación Espacial Internacional, que recibe alimentos frescos periódicamente, Artemis II utiliza un menú fijo y preseleccionado que refleja décadas de avance tecnológico desde las eras Apollo y del Transbordador Espacial.

Variedad gastronómica y logística de alimentación en el espacio profundo

La estructura de las comidas a bordo de la Orion se organiza de manera meticulosa para cubrir las fases de lanzamiento, tránsito y reingreso. De acuerdo con la infografía oficial Artemis II Crew Menu, la oferta culinaria incluye una diversidad sorprendente de sabores y texturas diseñadas para satisfacer incluso el "antojo de dulce" de la tripulación.

Pasos y componentes del sistema alimentario de la misión:

  • Diversidad de productos: el menú consta de 189 artículos únicos, que incluyen desde platos fuertes hasta saborizantes culinarios como mantequilla de almendras, miel y mostaza picante.
  • La importancia de la tortilla: se contabilizan exactamente 58 tortillas a bordo. Estas son preferidas sobre el pan convencional en el espacio porque no generan migajas, evitando partículas peligrosas en la cabina.
  • Sistemas de hidratación y bebidas: la tripulación dispone de más de 10 tipos de bebidas, incluyendo café (se estima que se requieren 43 tazas para potenciar a la tripulación), té verde y batidos de mango y durazno.
  • Niveles de sabor: para combatir la pérdida del sentido del gusto en microgravedad, la NASA incluye 5 salsas picantes diferentes que volarán alrededor de la Luna.
  • Métodos de preparación: los alimentos son listos para comer, rehidratables (usando el dispensador de agua potable de Orion), termoestabilizados o irradiados. Para calentar las raciones, los astronautas utilizan un calentador compacto con diseño de maletín.
  • Aportes internacionales: la misión integra 5 productos canadienses, reflejando la colaboración internacional del programa Artemis.
Foto: Captura de pantalla en Página oficial de la NASA.
Foto: Captura de pantalla en Página oficial de la NASA.

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El equilibrio entre la nutrición y la psicología del consumo

El diseño del menú no solo atiende requerimientos biológicos, sino también factores psicológicos. Según la NASA, el hecho de que el equipo pueda elegir sus preferencias permite mantener la moral alta durante la misión. La selección para satisfacer el "sweet tooth" (gusto por lo dulce) incluye opciones como galletas (que representan la mayor porción de los postres), chocolate, pasteles, cobbler y pudín.

Durante las fases de lanzamiento y aterrizaje, donde el acceso al agua para rehidratar comida es limitado, se da prioridad a alimentos listos para el consumo que no requieren preparación adicional.

Más allá del sabor, la seguridad alimentaria es la prioridad máxima. Al no contar con capacidad de carga tardía para alimentos frescos, la NASA confía en el procesamiento de alimentos termoestabilizados para gestionar la calidad durante toda la vida útil prevista en la nave. Como indica la propia agencia, "no se trata solo de comida, se trata de apoyar la salud y el rendimiento de la tripulación" en una de las misiones más ambiciosas de la historia contemporánea.

Este esfuerzo logístico asegura que, mientras la humanidad vuelve a la Luna, los astronautas puedan disfrutar de una dieta variada que incluya desde un quiché de vegetales hasta macarrones con queso.

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