El gobierno federal planea expandir la generación eléctrica con tecnologías limpias como parte de lo que llama soberanía energética. Su meta es que para 2030 el 38% de la generación eléctrica del país provenga de fuentes renovables, frente al 24% actual, de acuerdo con la Secretaría de Energía (SENER).

Sin embargo, los principales planes energéticos colocan al gas natural en el centro de la estrategia. El Segundo Informe de Labores 2025-2026 de la SENER, publicado en la Gaceta Parlamentaria el 14 de septiembre, confirma esa apuesta. A ello se suma el nuevo Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos, que prevé el desarrollo de la industria en los próximos 15 años.

El argumento oficial es que ambas apuestas se complementan. El Programa Institucional de CENAGAS 2026-2030 considera al gas natural un insumo estratégico para el sistema energético y plantea expandir la infraestructura gasífera para garantizar la confiabilidad del suministro.

Un combustible central para la electricidad

El papel del gas en la matriz eléctrica ayuda a explicar su lugar en los planes oficiales. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), 61% de la electricidad generada en México provino de centrales de ciclo combinado que funcionan con gas natural, lo que lo convierte en la principal fuente de generación eléctrica del país.

Durante la conferencia matutina del 8 de abril, la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, afirmó que acelerar el despliegue de energías renovables permitirá reducir la participación de los combustibles fósiles en la generación eléctrica. Al mismo tiempo, señaló que la demanda de gas natural continuará creciendo por la incorporación de nuevas centrales de ciclo combinado y el desarrollo industrial, por lo que el energético seguirá siendo estratégico para el crecimiento del país.

El gas natural seguirá como una pieza estratégica para respaldar la generación eléctrica ante el crecimiento de fuentes variables como la solar y la eólica. Foto: iStock
El gas natural seguirá como una pieza estratégica para respaldar la generación eléctrica ante el crecimiento de fuentes variables como la solar y la eólica. Foto: iStock

La expectativa de una mayor demanda eléctrica también ayuda a explicar esta apuesta. El PRODESEN 2024-2038 proyecta un aumento en el consumo de electricidad impulsado por el crecimiento económico, la actividad industrial, la movilidad eléctrica y el desarrollo de centros de datos, una industria con necesidades energéticas cada vez mayores.

El reto es que fuentes renovables como la solar y la eólica son de naturaleza variable. Su generación depende de la disponibilidad del sol y del viento, por lo que no siempre coincide con los momentos de mayor demanda eléctrica.

De acuerdo con McKinsey, a medida que aumenta la participación de energías renovables intermitentes, los sistemas eléctricos requieren fuentes de respaldo capaces de entrar en operación cuando disminuye la generación renovable. El gas natural ha desempeñado ese papel gracias a su capacidad de arrancar y aumentar su producción con rapidez.

Gasoductos para respaldar el crecimiento del sistema eléctrico

Entre los planes estratégicos del gobierno está el Plan de Gasoductos presentado en mayo, que contempla inversiones por 140 mil 905 millones de pesos hacia 2030. De ese monto, alrededor de 53 mil millones corresponden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y 87 mil millones al Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS).

CENAGAS prevé tres nuevos gasoductos, además de obras de modernización y mantenimiento, y CFE desarrolla sus propios proyectos.

La infraestructura permitirá abastecer, entre otros puntos, a 13 nuevas centrales de ciclo combinado de CFE, que funcionan con gas natural y sumarán cerca de 8 mil megawatts de capacidad. En contraste, de los 32 mil megawatts que el gobierno prevé agregar al sistema eléctrico hacia 2030, alrededor de 22 mil serán renovables, según el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional.

Las energías renovables ganarán participación en los próximos años, pero los planes oficiales contemplan que el gas natural siga desempeñando un papel clave para garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico mientras avanza la transición energética.

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