Con el paso del tiempo, la exposición constante al aire, la humedad y el uso cotidiano provoca que muchas superficies metálicas desarrollen . Este fenómeno químico no solo afecta la apariencia de los objetos, sino que también compromete su durabilidad y funcionalidad. Según el portal especializado The American Chemical Society, el óxido es el resultado de una reacción entre el hierro, el oxígeno y el agua, lo que explica su presencia frecuente en entornos húmedos o al aire libre.

Frente a este problema, expertos en limpieza y conservación coinciden en que algunos productos de uso doméstico contienen propiedades químicas capaces de debilitar y remover la corrosión de forma progresiva y segura.

Foto: Pixabay
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Cómo eliminar el óxido del metal paso a paso

De acuerdo con Good Housekeeping Institute, varios ingredientes comunes actúan directamente sobre la estructura del óxido. El procedimiento depende del tamaño y del nivel de corrosión del objeto.

  • Vinagre blanco: Se recomienda sumergir el objeto metálico en una solución de agua con una cantidad generosa de vinagre blanco durante al menos ocho horas. Según The Spruce, el ácido acético ayuda a disolver el óxido adherido: Tras el remojo, se cepilla la superficie hasta retirar los residuos.
  • Coca Cola: Este refresco contiene ácido fosfórico, una sustancia utilizada incluso en limpiadores industriales. De acuerdo con Science Focus, el procedimiento consiste en dejar actuar el líquido sobre el metal y frotar posteriormente con un cepillo.
  • Bicarbonato de sodio: Ideal para objetos pequeños. Se cubre la pieza con bicarbonato y se deja reposar durante la noche. Al día siguiente, se frota bajo el agua hasta desprender el óxido.
  • Patata: El ácido oxálico presente en este tubérculo facilita la eliminación de la corrosión ligera. Según Chemistry World, puede utilizarse clavando el objeto o frotando la superficie con rodajas cubiertas de bicarbonato.
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Cómo quitar manchas de óxido en suelos y tejidos

Cuando el óxido se transfiere a superficies no metálicas, el tratamiento requiere mayor cuidado. The Cleaning Institute señala que la rapidez de intervención es clave para evitar daños permanentes.

En suelos, el bicarbonato es uno de los recursos más eficaces. Se espolvorea sobre la mancha, se deja actuar y se limpia con un paño húmedo. En casos más persistentes, la combinación de vinagre y sal crea una pasta abrasiva suave que ayuda a desprender el residuo. Otra opción es la mezcla de jugo de limón y bórax, recomendada por Home Science Tools, aplicada durante una hora antes de retirar.

En tejidos, las manchas de óxido representan un desafío mayor. De acuerdo con Textile Research Journal, el zumo de limón combinado con bicarbonato o sal, aplicado directamente y expuesto al sol, favorece la degradación del óxido. El vinagre con sal también funciona, siempre que se pruebe antes en una zona poco visible. En prendas delicadas, el uso de detergente líquido para platos ayuda a desprender partículas sin dañar las fibras.

Estos métodos, respaldados por especialistas, demuestran que la prevención y el tratamiento oportuno permiten prolongar la vida útil de objetos, superficies y textiles expuestos a la oxidación.

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