Una nueva era espacial, el avance en la edición de genes para uso clínico y el reconocimiento de un sismólogo mexicano como uno de los científicos más importantes del año son sólo parte del crisol del año que termina

Una nueva era espacial, el avance en la edición de genes para uso clínico y el reconocimiento de un sismólogo mexicano como uno de los científicos más importantes del año son sólo parte del crisol del año que termina