Avienten un ladrillo al azar en el DF; si no le rompen la ventana a un restaurante oaxaqueño, seguro que le atinan a un puesto de cochinita pibil. Pero a ver: sean chilangos y padezcan como yo el amor de Monterrey (y su comida). Los reto.

De reciente apertura, esta nueva aventura del chef Matteo Salas presenta platillos con una narrativa culinaria local, propia del Bajío.

¡No hables con la boca llena, baja los codos de la mesa y usa los cubiertos, no las manos! fueron nuestros primeros regaños. Ahora, más bien sólo hay una duda: ¿cómo se come esto?