
Fijándonos a detalle en las calles y edificios de la ciudad, pareciera que algunos de ellos suben y bajan, formando pequeñas olas hechas de diversos materiales de construcción. Pero es hasta que observamos los inmuebles con más de cien años de existencia que percibimos el hundimiento de la ciudad, ya que si no están inclinados, están acompañados de escalinatas que los unen al nivel actual del piso.












