Una crónica más en la Ciudad de las Cantinas, esta vez por la zona del Centro Histórico, donde entre el ruido de mercados y transitadas avenidas aún sobreviven cantinas, oficios y canciones de una ciudad desaparecida

Este barrio tomó su nombre de una laguna que dividió a las prehispánicas ciudades de Tenochtitlán y Tlalelolco. Por la venta de telas, en los años 20 fue llamada “la más brillante feria de trapos”. Actualmente en esta zona existen cuatro mercados que fueron inaugurados en el año 1957