La neutralidad legitima al agresor. AMLO lo hizo con Rusia y ahora con Hamás. Y lo siguen, como borregos sin ideas propias, su candidata presidencial, sus gobernadores y sus legisladores

El de Villarreal es un poder que ha crecido vertiginosamente y que hoy causa enojo entre diversos sectores del estado, lo mismo políticos que empresariales.

La apuesta nunca ha sido a ganar la argumentación o permitir que se impongan la lógica o las evidencias. Por eso AMLO puede decir todo esto con absoluto desparpajo