Más que una declaración fue una confesión. Todo parece indicar que la presidenta Claudia Sheinbaum se sentía más cómoda con la estrategia de abrazos no balazos que instituyó su antecesor Andrés Manuel López Obrador.

Como muestra, las palabras de la propia presidenta en su conferencia “Mañanera”, del pasado 21 de septiembre: “El injerencismo provocó el rompimiento de un grupo delictivo y la situación que hoy tenemos”, así se refirió la primera mandataria a la captura y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos y la cruenta violencia que se vive en Sinaloa desde hace dos años.

¿Qué quiso decir la presidenta? ¿Que los gobiernos morenistas se acostumbraron a gobernar con la operación de grupos criminales sin combatirlos? ¿Confesó un pacto, un amasiato criminal? ¿Es mejor estar con ellos que en contra de ellos?

Para la presidenta Claudia Sheinbaum la responsabilidad de la violencia en Sinaloa no es del gobierno, es culpa del vecino país del norte que vino a provocar el quiebre de un cártel y romper la comodidad de la chicha calma.

Para los gobiernos morenistas, la responsabilidad siempre es de alguien más. No se dan cuenta que su estrategia en materia de seguridad convirtió el sexenio de López Obrador en el más violento de la historia moderna de México, al acumular más de 200 mil homicidios dolosos.

En Sinaloa, la historia es igual de dura. Durante la administración de Rubén Rocha Moya, del 1 de noviembre de 2021 al 1 de mayo de 2026, se registraron 4 mil 38 homicidios dolosos, ocupando los primeros lugares de los estados con este delito.

Que quede claro, nunca estaremos a favor del injerencismo. La inmensa mayoría de mexicanos estamos en contra de cualquier intervención a nuestra nación, pero no es justo que el oficialismo intente imponer una narrativa de defensa nacional ante su incapacidad de detener la violencia que padecemos todos los días. Es un falso debate de la defensa de la soberanía.

Sí, coincido con la Jefa del Ejecutivo: México no se doblega y no se arrodilla; sin embargo, los que lamentablemente se doblegaron fueron los gobierno morenistas ante el crimen organizado.

Basta de echar culpas, es momento de asumir su responsabilidad porque mientras miran a otro lado, hay una crisis de gobernabilidad en Sinaloa y en otras regiones del país.

Comentario final

Hace poco nos enteramos, gracias a este diario, sobre la relación entre Adán Augusto López; el líder del cártel de La Barredora, Hérnán Bermúdez y el cuestionado empresario acusado de tráfico de influencias, amigo de los hijos de López Obrador, Amílcar Olán. Resulta que la notaría del senador morenista dio fe y legalidad a la constitución de empresas relacionadas con la familia de Bermúdez y acreditó propiedades a nombre de Olán. Todo un entramado. Sin embargo, no todos están bajo investigación. Semana cincuenta y uno: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?

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