A la presidenta Claudia Sheinbaum se le hace bolas la madeja. No hay congruencia en su discurso. Un día divide a los mexicanos y, al otro, llama a la inclusión. Un día afirma que no necesita codearse con “los de arriba”, refiriéndose a los mexicanos que asistieron a la inauguración del Mundial de futbol y, al otro, asegura que el clasismo y racismo deben erradicarse.
La primera mandataria polariza. No hay concordancia en sus acciones, en lo que dice y en lo que hace. Si de verdad no quiere “codearse” con los que considera de “arriba”, ¿por qué asistió a la lujosa cena de gala organizada por la FIFA en el Castillo de Chapultepec, realizada previa a la inauguración de la Copa Mundial? ¿Por qué no subió información a sus redes sociales sobre su presencia al lugar? Quiso pasar desapercibida y restarle importancia. No hay coherencia.
Un ejemplo más. La presidenta contrasta en sus posturas contra quienes se manifiestan. Por un lado, minimizó la manifestación de madres buscadoras en las inmediaciones del estadio, al asegurar, en tono de burla, que había más trabajadores de la Comisión Nacional de Búsqueda que de víctimas y, por otro lado, la mandataria afirmó que como está en “espíritu mundialista” no se enfrentaría con integrantes de la CNTE en Zacatecas.
A ellas, a las madres buscadoras, no les alcanzó el espíritu mundialista que pregonan en Palacio Nacional. Peor aún, las desacreditó siendo que ellas con sus propios recursos y medios buscan a sus seres queridos ante la ausencia del Estado, ante la falta de respuesta del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Incluso, la secretaria de Gobernación anunció que se investigará quién las financia.
Parece que a la Presidenta se le olvidó que el gobierno de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, se caracterizó por dividir a los mexicanos. Impuso un principio de malos contra buenos. Llamó fifís y aspiracionistas a unos y pueblo a otros. No le importó la diseminación de odio que dejó antes de irse.
En estos tiempos en los que quedan muchos retos que afrontar, en un país en donde la inseguridad no cede, en donde siguen asesinando a alcaldes y a periodistas, no hay cabida para la división. Ojalá la presidenta Claudia Sheinbaum reconsidere su narrativa. Hago votos para que no profundice la escisión que ya provocó López Obrador durante su mandato. Estoy convencida que el camino nunca será dividir a los mexicanos.
La Presidenta debe gobernar para todas y todos, no solo para una fracción. Si la primera Jefa del Ejecutivo busca trascender de manera positiva, debe entender que la transformación del país no se dará abriendo heridas, sino sumando voluntades. México no necesita más discursos que nos separen.
Comentario final
Mientras la presidenta ha decidido confrontar a mexicanos y descalificar a colectivos independientes como el de Madres Buscadoras; al interior de su partido siguen sin ser llevados a la justicia, morenistas que se hicieron de la vista gorda y dejaron que operara el cártel “La Barredora” en Tabasco. Semana treinta y siete: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?
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