A la presidenta Claudia Sheinbaum le ganó el oportunismo. Vio en el famoso pato Merlín la posibilidad de rescatar su popularidad. En pocos días, a la mascota no oficial del Mundial se le abrieron las puertas de Palacio Nacional. Esas mismas, que, durante ésta y la pasada administración, han permanecido cerradas para los colectivos de víctimas de desaparecidos.
En la Mañanera del lunes se presentó en el salón Tesorería la familia, dueña del pato: Karla y sus hijos, Carlos y Cristian. Los pasos de los jóvenes eran seguidos cadenciosamente por Merlín y, al lado de éste, caminaba la presidenta Sheinbaum. Se veía festiva, había logrado que el pato, que ha conquistado las redes sociales y el corazón de los mexicanos, y ha logrado reconocimiento internacional, estuviera en su conferencia matutina.
Karla, la mujer de 48 años, llegó directo al atril. Pareciera que la instrucción fue que una vez subiera al templete tomara el micrófono. Mientras comenzaba a hablar, la Presidenta le tocó la espalda a manera de avisarle que estaba a su lado. ¿Qué le habrán comentado a Karla, previo a su salida, para que sus palabras llevaran un claro mensaje? “Es un honor para nosotros estar enfrente de ustedes y que el mundo entero conozca lo que es la parte bonita mexicana …como lo dijo la Presidenta, esa parte chiquita de lo que somos realmente nosotros. Nosotros no somos esa parte, que dicen que son muertes, que son cosas difíciles, no”.
En su turno, la Presidenta fue más allá, señaló que recibir a Merlín y a su familia era un asunto de humanismo: “De que se conozca a la familia: quiénes son, su problemática. Y obviamente, el vínculo que establecemos es humanista”.
¡Mentira! Si la presidenta Sheinbaum es una gobernante humanista hubiese puesto la dignidad y el bienestar de la familia por encima de sus intereses oportunistas de promoverse. Hubiese buscado la justicia social de la familia sin necesidad de usarlos para la foto.
Si de verdad encabezara un gobierno humanista, por ejemplo, la primera mandataria trataría a las madres buscadoras con empatía. Establecería un diálogo abierto con los colectivos sin estigmatizaciones y en un clima de respeto.
La Presidenta debe saber que Merlín no le concederá un acto de magia. El pato, por más famoso que sea, no sustituirá las omisiones de su gobierno. Tampoco evitará que los mexicanos cuestionemos a los gobiernos de Morena vinculados con el crimen organizado.
El humanismo de Estado no se mide por la simpatía, sino, en este caso, por la capacidad de abrir también las puertas a quienes cargan con el dolor de tener desaparecido a un ser querido. Digamos ‘No’ a la estrategia de distracción aplicada desde Palacio Nacional. La dignidad de las víctimas y la urgencia de las madres buscadoras exigen respuestas del Estado.
Comentario final
Así como la Presidenta llegó a su Mañanera a presumir al pato Merlín, ojalá llegara a presentar resultados de verdaderas investigaciones en contra de los gobernadores de su partido que han colaborado con el crimen organizado. Semana treinta y ocho: ¿Cuándo terminará la impunidad de Adán Augusto López?
Ciudadana
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