El pasado jueves 11 de junio, México se convirtió en el país más comentado y observado en el planeta, no era para menos ya que fue sede de la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol que se realiza en tres naciones, con toda la expectativa y logística que ello implica.

Había mucho en juego, por supuesto que más allá de la cancha del estadio Ciudad de México, pues en los días previos, se generó una serie de reclamos por parte de algunos grupos o sectores como el magisterial, que desafiaban a las autoridades locales y federales con amenazas de boicotear el juego inaugural.

El reto fue mayúsculo porque los ojos del mundo estaban puestos en México y en el inicio del evento global. El resultado fue favorable en este arranque, debido a la buena organización de todas las instituciones participantes y a los dispositivos de seguridad, para garantizar la llegada de los dos equipos, de los aficionados y del resto de las comitivas, que entraron sin problema; si bien es verdad que llegó a las inmediaciones un grupo de inconformes, identificado con el llamado bloque negro, finalmente fue controlado.

La trascendencia del espectáculo deportivo que se llevó en tierra azteca tuvo un impacto en 1.2 mil millones de personas que lo observaron, mucho mayor a la que vio el super Bowl que llegó a 125 millones de personas, por lo que los ojos del mundo estaban fijados en nuestro país y en cada detalle del hermoso espectáculo, que inició como todo ritual con el emblemático sonido del caracol entonado y acompañado por los tambores de los guerreros águila, así se daba la bienvenida con la energía que por siglos ha caracterizado a nuestro México y, que como olas de mar se expandían a decenas de países contagiados por el alma de los mexicanos que nos caracteriza nuestra empatía y alegría.

El balance es positivo en varios planos, sobre todo si tomamos en cuenta que ese día imperó el deseo de disfrutar desde temprano en las calles, con familias que se dirigían a ver la jornada con amigos o familiares, teniendo casa llena en los espacios como los Fan Fest y las plazas y parques habilitados, mientras que el descanso laboral y escolar cayó bien para organizarse con calma.

Así que, tras las agudas críticas, hubo acciones que eran útiles, incluso indispensables para que el ánimo fuera festivo. La vibra positiva fluyó en y por México, para todas las naciones, en el tercer Mundial varonil que organiza.

Además, puntualizo otros aspectos que fueron parte de este pulso positivo del Mundial en la sesión inaugural:

a) Después de meses o años de polarización —que si eres de derecha o de izquierda—, todos nos pusimos la verde para apoyar a nuestra selección ya sea en los hogares, restaurantes, plazas y el mismo estadio. Por fin, hubo unas horas para que los mexicanos tuviéramos el mismo objetivo o finalidad, en este caso el triunfo de nuestra selección, por México, y portábamos la misma playera verde en cada uno de nuestros corazones.

b) Las autoridades actuaron en coordinación, incluyendo a la FIFA y a las representaciones diplomáticas, que en conjunto hicieron su trabajo, brindando la certeza requerida; aquí vale mencionar que los gabinetes de Seguridad del Gobierno Federal encabezado entre otros por Omar García Harfuch y el de la Ciudad de México por el Comisario General Pablo Vázquez Camacho, lograron un resultado muy positivo y cada uno de los elementos que participaron, como también de la Guardia Nacional y del Gobierno de la Ciudad de México.

c) La Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, con su mesura y temple dejó que la fiesta futbolera se llevara a cabo, sin ningún protagonismo.

Estos resultados en el día “D”, abrieron un paréntesis en la disputa política, dan un espacio de distensión en el humor social, uniéndonos al mismo sentimiento nuestra selección, nuestro México.

El balance lo reitero muy satisfactorio ya que volvimos a hermanarnos, seguiremos pendientes del desempeño de nuestra selección, y de dar el apoyo correspondiente. Y en nuestra vida pública entender que hay un país en el que, así sea por momentos, requiere de unidad para lograr beneficios comunes. ¡Vamos por el gol! ¡vamos por México!

Abogado y activista, maestro en Ciencias Penales. Autor del libro “El ciudadano republicano y la cuarta transformación”.

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