Etelredo el “Mal Aconsejado” fue rey de los anglosajones en una época en la que vivían asediados por invasores vikingos daneses. Etelredo, buscando terminar con esas incursiones, y siguiendo las recomendaciones de sus consejeros decide, unilateralmente, comenzar a pagarles preventivamente un tributo para comprar “paz”. 

Los “pagos voluntarios” comenzaron en 991 y se extendieron por años hasta convertirse en el Danegeld, un tributo pagado en plata incluso por los sucesores de Etelredo para evitar el saqueo y la piratería. Cada entrega era presentada como pragmatismo, como la opción adulta frente a una confrontación que no podían ganar. ¿El resultado? Más extorsión. Lejos de disuadir a los vikingos, éstos volvían por más.

La historia tiene una palabra para esto: concesiones preventivas. Ceder antes de que te lo exijan, bajo la lógica de que anticiparse al conflicto es más inteligente. En teoría, es una estrategia pero en la práctica, puede convertirse en una señal de debilidad o necesidad. Le dice al otro que estás dispuesto a entregar sin que te presionen porque necesitas más que el otro de la negociación.

El 22 de abril, el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, reconoció ante la prensa que es probable que los aranceles en los sectores automotriz, acero y aluminio impuestos por Estados Unidos, se mantengan independientemente de la renovación —o no— del TMEC. Agregó que “no deberíamos sentir nostalgia de la época en que no había aranceles” y que aun conociendo la importancia de esos sectores para México, es muy difícil pensar que desaparecerán, “lo que estamos buscando es cómo reducirlos.”

La declaración de Ebrard no es otra cosa que una concesión preventiva y el clímax de la estrategia que el gobierno de México ha seguido ante las afrentas arancelarias de Donald Trump. Durante más de un año, nuestro país se ha alineado con las prioridades de Washington: imponiendo aranceles a productos chinos, poniendo Guardia Nacional en la frontera o convirtiendo a México en tercer país seguro. A eso, ahora se suman las demandas estadounidenses puestas sobre la mesa en la renovación del Tratado. México ha construido una posición apaciguadora con una narrativa soberanista que no se sostiene con los hechos. 

El corolario es la rendición adelantada de la exención de aranceles en áreas prioritarias para la economía mexicana. Y todo eso, sin haber recibido nada a cambio. Igual que Etelredo, México ofrece un tributo de plata antes de que sigan llegando los barcos vikingos. 

El contraste con Canadá no podría ser más nítido. Mientras México ha construido esa posición apaciguadora, Ottawa construía opciones y una estrategia de diversificación. En 2025, la dependencia comercial canadiense de Estados Unidos cayó del 76 al 67 por ciento —el nivel más bajo desde los años ochenta— gracias a nuevos acuerdos energéticos con China, diversificación de exportaciones y alianzas comerciales activas. Y en contraste también con la declaración de Marcelo Ebrard, esta semana, el Primer Ministro Mark Carney declaró: “Estados Unidos no dicta los términos de la negociación. Canadá no llega a la mesa a aceptar una lista de demandas.” En la práctica, esto pone a México y a Canadá en posiciones muy distintas rumbo al 25 de mayo. En el fondo, Carney tiene cartas para jugar mientras que México ha desdeñado construir nuevas opciones. 

En marzo, Claudia Sheinbaum declaró que la prioridad de México en la revisión del T-MEC era clara e innegociable: cero aranceles en la industria automotriz, en acero y en aluminio. Un mes después su Secretario de Economía hace concesiones anticipadas ¿A quién le creemos?

Los vikingos daneses no dejaron de saquear las costas anglosajonas porque Etelredo les pagara. Volvieron por más pues cada entrega de plata era leída como confirmación de una debilidad que valía la pena explotar. El Danegeld financió la siguiente invasión.

México llega al 25 de mayo con una capitulación bajo el brazo en los sectores más estratégicos de su economía, contribuyendo a poner en el papel de un acuerdo comercial las violaciones al TMEC cometidas por la Casa Blanca. En unas semanas, la posición de México sobre esos sectores será apenas el piso de negociación. Ni hablar de la exclusión arancelaria. Ya podemos ir anticipando porcentajes y las conducentes pérdidas por sector. 

Canadá, si bien también dependiente, creó opciones, mientras México entrega su plata. 

Etelredo murió en 1013, el año en que los daneses finalmente conquistaron Inglaterra. Para entonces, llevaba más de veinte años “comprando paz.”

X: @solange_

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