En Estados Unidos viven más de 63 millones de latinos, de los cuales 36.2 millones de posibles votantes, casi 15% del padrón electoral en Estados Unidos. De ese tamaño es el peso del voto latino que contribuirá a definir a quien habrá de convertirse en el próximo presidente de nuestro principal socio comercial. En dos décadas, el voto latino pasó de 7.4% a 15% actual, incrementando a un ritmo de 1.4 millones de posibles electores cada año.

En las elecciones de 2020, Donald Trump obtuvo 38% del voto latino, contra 59% de Joe Biden, un aumento significativo de las elecciones de 2016 donde Hillary Clinton obtuvo 66% contra 28% de Trump. Y para este 2024 se prevé un nuevo aumento de apoyo latino a favor de los republicanos. Según la encuesta del The New York Times de noviembre, la diferencia en intención de voto hispano entre Biden y Trump es de 50% contra 42%.

Resulta difícil entender el constante aumento de apoyo hispano a Trump, quien desde su campaña en 2016 no ha parado de criminalizarlos, acusándolos de ladrones y violadores y quien, siendo presidente, fuera el responsable de separar a familias migrantes enteras en la frontera. En este 2024, la narrativa de Trump apunta en el mismo sentido y aun así, su base de apoyo latino parece fortalecerse. Esto sugiere que, para muchos votantes latinos, las preocupaciones económicas, la promesa de empleo y la seguridad nacional pueden estar pesando más que las políticas migratorias y las retóricas divisivas.

Este fenómeno resalta la necesidad de un análisis más profundo sobre cómo los diferentes segmentos dentro de la comunidad latina priorizan sus valores y necesidades a la hora de votar. Es claro que hablar de “voto latino” en general resulta cada vez menos útil.

A esto hay que sumar que entre los hispanos hay una clara mayoría de jóvenes y su desencanto con las políticas económicas actuales es palpable. La falta de medidas efectivas para combatir el desempleo y crear oportunidades de desarrollo profesional y económico para esta demografía pone en riesgo no sólo su bienestar, sino el apoyo político hacia el Partido Demócrata. Este sentimiento de insatisfacción podría traducirse en un cambio hacia opciones políticas que ofrezcan soluciones más atractivas o, en el peor de los casos, en una apatía electoral.

De acuerdo con datos de la Universidad Internacional de Florida, en una encuesta entre latinos los temas de mayor preocupación para los hispanos son la inflación, la economía y la migración. Hay una fuerte opinión entre los hispanos que consideran que Biden está llevando al país en la dirección incorrecta.

La heterogeneidad del voto latino sugiere que el creciente apoyo a Trump puede ser un reflejo de cómo se valoran la economía, el empleo y la seguridad por encima de cuestiones de derechos humanos. Aunque aún hay tiempo hasta las elecciones y las encuestas podrían cambiar, los indicios sugieren que Biden y los demócratas podrían estar perdiendo terreno entre los latinos.

El presidente Joe Biden, ayer en una cafetería en Los Ángeles, California. Foto: Andrew Caballero-Reynoldds / AFP
El presidente Joe Biden, ayer en una cafetería en Los Ángeles, California. Foto: Andrew Caballero-Reynoldds / AFP
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