A partir de esta administración y considerada la evidencia de las trombas récord del 2025, solo menores a las históricas de 1951, la capital nacional demuestra mejoría en sus capacidades ante inundaciones.
Completar el proceso le corresponderá al gobierno encabezado por Clara Brugada a partir del programa Tlaloque 2.0, iniciado con las lluvias de esta semana. Las inundaciones serán convertibles en encharcamientos y estos últimos en manejables acumulaciones de agua con tirantes menores a 50 centímetros en no más de 56 puntos de la CDMX donde se concentra el 95 por cierto del problema.
Para los antiguos mexicas, la vulnerabilidad ante tormentas no se resolvía con plegarias, sino en la comprensión de la lógica celeste de los Tlaloques, deidades menores o espíritus del agua ayudantes de Tláloc, residentes de las cumbres montañosas de la cuenca y quienes quebraban sus cántaros para liberar la tormenta, el rayo o el granizo. De ahí el nombre.
La estrategia presentada en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento luego de las lluvias atípicas revela el tránsito de la simple reacción a una gobernanza del riesgo asumiendo la crisis climática como detonador del estándar operativo de la metrópoli. La precipitación del martes, equivalente al llenado 27 veces del Estadio Ciudad de México, es la constatación del impacto combinado del fenómeno del Niño y el calentamiento global del cual es síntoma.
Al convocar a diversas dependencias a un espacio de toma de decisiones en tiempo real, se activan en paralelo sistemas de movilidad, seguridad ciudadana, videovigilancia, obras y auxilio directo. “La preparación es para cambiar el sistema tradicional de cómo se enfrentan las inundaciones”, explicó Brugada, cuya ajolotización disputa tendencias en redes sociales.
Alertamiento temprano con colores de acuerdo con la densidad del mapa pluvial —operado por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil bajo el mando de Myriam Urzúa— y modelos meteorológicos predictivos ya ayudan al gobierno y población a no ser tomados por sorpresa. Además del programa piloto desde C5 para usar los altavoces en casos críticos muy localizados.
Otro pilar estratégico descansa en la infraestructura física de mitigación administrada por Mario Esparza desde la Secretaría de Gestión Integral del Agua. La adquisición e incorporación de tecnología de punta enfocada tanto en almacenamiento como en respuesta inmediata marcan una diferencia.
El esfuerzo coordinado del Gabinete de Lluvias es una política de contención, pero la viabilidad a largo plazo frente al cambio climático requerirá una transición hacia un modelo de ciudad esponja, capaz de infiltrar y aprovechar el recurso pluvial.
En una urbe construida sobre un lago desecado, siempre en hundimiento, con sismos constantes, entender a los Tlaloques del siglo XXI ayuda a enfrentar el clima incierto.
@guerrerochipres
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