Un verdadero complejo industrial para la producción de drogas sintéticas operaba oculto en lo más intrincado de la Sierra Tarahumara hasta el domingo pasado. Distribuidos en una superficie de unos 850 metros cuadrados del municipio chihuahuense de Morelos, aun se aprecian calderas y contenedores de esa enorme “cocina” de metanfetaminas, además de una bodega de víveres perfectamente abastecida
La fiscalía general de Chihuahua había empezado a tener noticias de esa “ciudad de la droga” -como atinadamente se refiere a ella en sus comentarios y análisis mi colega Fred Álvarez- hace un poco más de tres meses. El trabajo de inteligencia realizado llevó a la ejecución de un operativo para su desmantelamiento que inició en la tarde del viernes 17 de abril pasado y concluyó en la mañana del sábado 18 de abril.
Hasta donde se sabe, una fuerza de 40 efectivos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y otros 40 del Ejército avanzó y tomó el control del complejo construido y operado por el cártel de Sinaloa.
El resultado fue considerado un éxito por el fiscal de Chihuahua, César Jauregui Moreno, quien sabedor que estaba ante un delito federal turnó el asunto a la fiscalía general de la República. Llamó la atención desde ese momento que no se supiera de una coordinación previa con la titular de la FGR, Ernestina Godoy.
El ánimo de celebración por lo exitoso del resultado del operativo habría de diluirse unas horas después. De regreso a la ciudad de Chihuahua -un viaje de más de diez horas por los estrechos y sinuosos caminos de la Tarahumara- el vehículo insignia del convoy desbarrancó poco antes de las dos de la madrugada del domingo 19 de abril.
A unos 200 metros de profundidad fueron rescatados los cuerpos sin vida de Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la Agencia Estatal de Investigación y el agente Manuel Genaro Méndez, además de dos estadounidenses: John Dudley Black de 44 años y Richard Leiter Johnson de 36.
¿Qué hacían ahí los dos estadounidenses? Un comunicado emitido por las autoridades de Chihuahua el domingo 19 de abril decía que “agentes extranjeros murieron al regresar del operativo” mientras que el embajador estadounidense Ronald Johnson proponía otro indicio ese mismo domingo: “esto es un recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios dedicados a proteger a nuestras comunidades”. En suma: eran dos agentes estadounidenses operando en México.
¿Participaban con la autorización a la que obligan nuestras leyes a agentes extranjeros? La pregunta dio lugar a un giro inverosímil con la versión de la fiscalía de Chihuahua en el sentido de que quienes regresaban del operativo habían encontrado a los estadounidenses muchos kilómetros después, cerca de donde habían entrenado a agentes mexicanos en el manejo de drones y les dieron “aventón” en el vehículo que se accidentaría más adelante.
El lunes 20 de abril en la conferencia mañanera -apenas regresando de la llamada Cumbre Progresista de Barcelona- la presidenta Sheinbaum aseguró que “la Federación no estaba enterada de la participación de agentes extranjeros en el operativo de la Tarahumara”.
Si el Ejército participó (así fuera solo montando el cinturón de seguridad a que lo obliga el protocolo) ¿a poco no se notificó a los mandos? ¿hasta donde llegó esa cadena de mando que uno supone debía haber alcanzado al general secretario Ricardo Revilla y obligadamente a la comandante en jefe Claudia Sheinbaum? ¿o solamente fue a ella a la que no se informó, lo que en este escenario implicaría una insubordinación y grave violación a la ley de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, eventual autorizadora del operativo?
El problema se complicó más cuando medios estadounidenses como The New York Times, The Washington Post, CNN y Fox News aseguraron que los estadounidenses muertos eran agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), mientras que Los Ángeles Times aseguró que hay mas operativos en marcha.
La mandataria estatal insistió en una narrativa innegable: el operativo había sido un éxito. Además, dijo que buscaría a la presidenta para hablar con ella, cosa que hasta ayer no había sucedido. Con quien sí se reunió fue con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.
La presidenta Sheinbaum, por otra parte, endureció su posición al pedir explicaciones al embajador estadounidense (por cierto, exagente de la CIA), enviar a Washington una nota diplomática) y asumir que la mandataria chihuahuense habría incurrido en una franca violación a nuestras leyes.
El artículo 40 constitucional establece explícitamente que México no permitirá injerencias extranjeras en investigaciones, sin autorización expresa del Estado mexicano, mientras que el 89, en su fracción décima, establece que corresponde al titular del Ejecutivo dirigir la política exterior, celebrar tratados internacionales e intervenir en la admisión de misiones extranjeras.
Entre tanto, el artículo 69 de la Ley de Seguridad Nacional señala que los agentes extranjeros solo pueden ingresar temporalmente para intercambio de información y con la autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores; y el 71 dice que no pueden ejecutar leyes, participar en operativos ni ejercer funciones reservadas a autoridades mexicanas.
Violar esa normatividad es violar la soberanía y poner en grave riesgo la seguridad nacional, sobre todo en una coyuntura de creciente animadversión de Trump, atizada entre otras cosas por la participación de Sheinbaum en la Cumbre de Barcelona, los desencuentros en los prolegómenos negociadores del T-MEC y su más reciente declaración de que sin Estados Unidos somos un país perdido.
Sería ingenuo pensar que la CIA -una agencia creada en el contexto de la “guerra fría” para desestabilizar a gobiernos contrarios a los intereses de Washington, no lo olvidemos- dejó de espiar en México. Su infiltración fue ampliamente documentada por el asesinado periodista Manuel Buendía en su columna “Red Privada” de Excélsior. Incluso documentos desclasificados de la propia CIA refieren la participación de expresidentes mexicanos en sus planes de espionaje. Es el caso del sistema de intervención telefónica llamado LIENVOY propuesto por Adolfo López Mateos y de la presunta participación directa de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez en el programa LITEMPO.
Quien sabe hasta donde llegarán los efectos de esta crisis de soberanía y de seguridad nacional.
En lo inmediato deberá deslindarse el papel jugado por la gobernadora Maru Campos que, por su origen panista, nos va a llevar, a no dudarlo, a la politización del asunto y a profundizar la polarización en momentos en que la unidad es clave para el paí.
Y también blindar la imagen de la presidenta Sheinbaum que ha sido puesta en una situación que describió muy claramente el senador panista Ricardo Anaya: “si lo sabía, mal, porque entonces miente y engaña a la opinión pública; y si no lo sabía, también mal, sino es que peor, pues quiere decir que el gobierno de Estados Unidos ya no nos tiene el más mínimo respeto”.
Instantánea:
1. ESPÍAS EN CONFLICTO. De Ciudad Juárez nos llega la información de que los pisos 13, 14 y 15 de la recién inaugurada Torre Centinela se han convertido en búnker de agencias de Estados Unidos como la CIA, la DEA, la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y la de Seguridad Nacional. La información la corroboró el secretario de Seguridad de Chihuahua, Gilberto Loya Chávez. ¿Mucha coordinación o total infiltración? También esa respuesta nos debe la gobernadora Maru Campos.
2. CAE MARINO HUACHICOLERO. El contralmirante Fernando Farías Laguna, sobrino político del almirante Rafael Ojeda, secretario de Marina durante el gobierno de AMLO fue detenido en Buenos Aires, Argentina, acusado de contrabando de combustibles (huachicol). Su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna fue detenido y encarcelado en el penal del Altiplano el 2 de septiembre de 2025 como resultado de la investigación que siguió al decomiso de diez millones de litros de combustible ilegal en Tampico. Pero él logró escapar hasta ayer que fue localizado en posesión de documentos falsos y pasaporte guatemalteco. Fernando Farías Laguna había obtenido un amparo contra su detención que finalmente fue revocado, por lo que la FGR no tiene impedimento para su aprehensión y ha iniciado su solicitud de extradición al gobierno de Buenos Aires.
3. CITLALLI. Tan ven alarmas encendidas en Morena de cara a las elecciones intermedias de 2027, que ya trabajan a marchas forzadas en la recomposición de las alianzas con el Verde y el PT trastocadas durante los debates del Plan B electoral de Claudia Sheinbaum. Echan mano de la experiencia probada y le crean a Citlalli Hernández la Comisión Nacional de Elecciones desde la que la exsecretaria general del partido y exsecretaria de la Mujer en el gabinete de la presidenta ya opera para procesar las diferencias internas de los guindas mediante el diálogo y, ojo, en el ámbito privado. Ya imaginará usted cómo están los jaloneos. En este afán aliancista que -según dice- no solo requerirá la coalición con sus aliados históricos sino también de un frente político “para encarar amenazas externas y el avance de la ultraderecha global”, avanza con el PT y con el Verde, aunque con este último ve muy cuesta arriba ir en alianza con la senadora Ruth González, esposa del gobernador saliente de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo.
4. LUISA MARÍA ALCALDE deja finalmente la dirigencia nacional de Morena. No la conozco en lo personal, pero se asegura que se trata de una muy buena abogada y política hábil. Parece entonces que fue soberbia la que le generó tanta confrontación al interior del partido. Ya no lo ocultaba. Ni siquiera cuando tras ser invitada por Sheinbaum a ocupar la Consejería Jurídica de la Presidencia, de entrada, le respondió que iba a pensarlo. ¿Le habría dicho no a la presidenta? En Morena, por otra parte, sigue siendo una incógnita si Andy López Beltrán se va de la secretaría de Organización del partido.
5. LISTOS PARA EL TIANGUIS. Acapulco se reporta listo para recibir el Tianguis Turístico 2026 en su edición número cincuenta que tendrá lugar del 27 al 30 de abril en la Expo Mundo Imperial. Después del impacto de los huracanes Otis en 2023 y John en 2024, el puerto registra una recuperación del 86% en su infraestructura hotelera, con 310 hoteles operando con un total de 17 mil habitaciones rehabilitadas para recibir a los visitantes. En esta edición, el Tianguis Turístico contará con la participación de representantes de 25 países, sumando más de mil compradores y 281 empresas del sector. En esta ocasión Colombia figura como el país invitado de honor, reforzando la estrategia de alianzas en América Latina. De modo paralelo se van a integrar espacios de proximidad social como “Ventana a México” en la Plaza Quebec, donde se instalarán puntos de venta de artesanías y comida tradicional de diversos estados, y el “Festival del Taco” en la Plaza Borda, en Taxco de Alarcón.
@RaulRodriguezC
raulrodriguezcortes.com.mx
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