Las estrategias que por décadas sirvieron a los opositores para debilitar al gobierno en turno perdieron toda su eficacia cuando la 4T llegó al poder.
Antes, criticar sistemáticamente al gobierno, amplificar el impacto negativo de sus acciones o exhibir sus fallas más pequeñas, desgastaba, paso a paso, a la persona y el partido en el poder.
Sin embargo, eso cambió con la 4T.
En el gobierno de AMLO y durante algunos meses del de Sheinbaum, la crítica y los ataques, no consiguieron debilitar al régimen y en la mayoría de los casos, lo han fortalecido.
El tiro les salió por la culata
Los contenidos que más éxito tienen en redes sociales son los que activan indignación, es decir, ira o rabia, a causa de una transgresión moral o una violación de las reglas establecidas.
Esto hizo pensar a los opositores de AMLO y Sheinbaum, tanto en los partidos como en los medios, que atacar con intensidad hasta la más pequeña transgresión daría buenos resultados.
Sin embargo, no sucedió así.
Cada ataque sirvió a los gobiernos de la 4T para alimentar la narrativa de que los adversarios o la mafia del poder, se sentían afectados por sus acciones y por eso los atacaban.
Esto hacía que sus seguidores se movilizaran en redes sociales para defenderlos y en cada defensa reforzaban su adhesión y compromiso con la 4T.
El anzuelo de la provocación
La táctica era tan eficaz que se lanzaron provocaciones para activar críticas de los adversarios a declaraciones ruidosas, pero poco relevantes, y así movilizar a los seguidores para defender al presidente.
Un ejemplo, es esta declaración: “imagínense los que van a Harvard y otras universidades del extranjero y aprenden a robar o ayudar a que otros roben”.
Las críticas buscaban presentar a AMLO como un enemigo de la educación y de la búsqueda de oportunidades para estudiar en universidades de alta calidad en el extranjero.
Esto solo hizo que su base respondiera con una intensa defensa del ex Presidente y un fuerte ataque a los que lo criticaban.
La estrategia del silencio
Durante muchos meses diversos analistas criticaron con severidad a la oposición por no reaccionar con dureza ante errores o transgresiones de la 4T, ni presentar alternativas factibles.
Parecía que los partidos de oposición, particularmente el PAN, habían perdido la energía para cumplir su papel de desafiar al poder con severidad.
En realidad, no queda claro, si el silencio o la tibieza de la crítica fueron una estrategia deliberada o una reacción de impotencia.
Pero comenzó a suceder que el ciclo Provocación de la 4T – Crítica de sus adversarios – Defensa de las bases, se hacía menos frecuente o, al menos, tuvo menos alcance.
Ya fueran deliberados o por impotencia, el silencio y la tibieza comenzaron a ser más rentables que la crítica reactiva constante.
¿Es hora de comenzar a hacer ruido?
El silencio constante tiene el riesgo de generar irrelevancia absoluta.
El problema adicional es que ya sabemos que ni sabe ser oposición y en materia de silencio como estrategia, incluso no sabe escuchar.
Para cumplir su papel democrático de desafiar al poder, la oposición, deberá ser capaz de activar dudas o el beneficio de la duda.
No obstante, la toma de acciones en este sentido y la respuesta de la 4T a ellas, conformarán un enfrentamiento de mejor nivel y digno de ser seguido de cerca.
Pedro Isnardo De la Cruz es Doctor en Ciencias Políticas y Sociales. Publicó en 2017 Decisiones estratégicas presidenciales en EUA: El aprovechamiento de la ocasión en crisis de Seguridad nacional y Terrorismo. George W. Bush y Barack Obama (2001-2012). Es especialista en temas de sistema político electoral y seguridad pública y diseñó la metodología de análisis estratégico y cualitativo DISENSUM aplicada a campañas presidenciales.
José Antonio Dorantes es consultor en comunicación, relaciones públicas y manejo de crisis, con especialidad en el desarrollo de mensajes para activar cambios de percepción en el ámbito político, el cuidado de la salud y las finanzas personales. Tiene una certificación en Marketing Digital por la Columbia Business School y una en Leading Organizational Change por el Massachusetts Institute of Technology.

