Anunció que regresaba a la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia y nos dejó a todos atónitos. Aseguró que ya compareció ante la Fiscalía General, que nada acredita su participación en ningún delito y que las acusaciones desde Estados Unidos son, además de falsas, motivadas políticamente.

Rocha aprovechó su triunfal regreso para recordar su pertenencia a la Cuarta Transformación y reconocer a la presidenta Sheinbaum como la líder del proyecto y defensora de la soberanía nacional. Se atrevió incluso a soltar aquello de vuelvo “con la frente limpia y en alto”.

El anuncio generó repudio en distintos frentes. Muchos ciudadanos reaccionamos indignados, al cinismo impune con el que eligió reinstalarse en el cargo. Y es que al decirse exonerado, parecía contar con un blindaje oficial insultante.

Pero lo interesante fue la reacción de su partido y del gobierno federal. La Secretaría de Gobernación, de entrada, aclaró que la Fiscalía General mantiene abiertas las investigaciones en su contra. Morena informó que su dirigencia no sabía del regreso y se deslindó de la decisión. Tanto legisladores como gobernadores morenistas también manifestaron su desacuerdo.

La reacción más esperada fue la de la presidenta Sheinbaum, quien el viernes del anuncio se ausentó de la conferencia mañanera debido a una muy oportuna gripa. Ya para el sábado la mandataria difundió un mensaje en el que planteó que ningún interés personal puede estar por encima del país. Dijo también que los servidores públicos deben ser conscientes de que los cargos son pasajeros.

Aislado políticamente y sin el respaldo del partido ni el gobierno, Rubén Rocha volvió a solicitar licencia y nos dejó con muchas preguntas. ¿Porqué regresó sin haber consultado a Sheinbaum? ¿Quiso con esto desafiar al gobierno? ¿Lo decidió solo o lo consultó con alguien?

No hay que perder de vista que su fallido regreso ocurrió días después de la detención de Fausto “N”, chofer de Héctor Melesio Cuén y testigo clave de lo sucedido el 25 de julio de 2024. Su aprehensión podría al fin ampliar la información sobre el asesinato de Cuén, la traición a Ismael “El Mayo” Zambada y su traslado a Estados Unidos.

El caso es que claramente Rocha se ha convertido en un lastre para Morena. Quienes antes en tribuna le gritaban “no estás solo”, ahora lo conminan a actuar con responsabilidad y hacerse a un lado. No sabemos cuánto han avanzado las investigaciones de la Fiscalía General ni qué pruebas tiene Estados Unidos en su contra, pero sí sabemos que la opinión pública lo repudia y eso puede costar votos.

El presidente estadounidense, Donald Trump, el titular de la DEA, Terry Cole, y otras voces que desde la Unión Americana aseguran que existen profundos vínculos entre el gobierno mexicano y los cárteles de la droga, adquieren más peso cuando en México la sociedad percibe a una autoridad que no esclarece ni los casos más notorios y escandalosos.

No explicar lo que sucedió en Sinaloa le cuesta cada vez más a esta administración. Esperemos que el inexplicable, breve y atropellado regreso de Rocha, acelere una investigación cuya lentitud demuestra incapacidad y hasta sugiere complicidad.

@PaolaRojas

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