En medio de la emergencia sanitaria ocasionada por el COVID-19 hay motivos de sobra para suspender el espectáculo con fuegos artificiales que cada 15 de septiembre tiene lugar en el Zócalo de la Ciudad de México y en las principales plazas del país. En su lugar, puede recurrirse a la luz y al sonido, que también son espectaculares.
La nube tóxica de pólvora que genera los estallidos de cohetes complicaría la salud de los pacientes con COVID-19 (y otros).
La "nube contaminante" es incluso el término usado en los estudios científicos (nosotros usamos "nube tóxica" en esta columna). Un estudio hecho en el 2008 y publicado en el 2010 (1), demostró que después de los festejos con pirotecnia, la nube tóxica viaja por toda la geografía urbana, donde hay más concentración de personas. Sometiendo a todos los habitantes a respirar compuestos residuales que incluyen plomo, arsénico, etc., la nube tóxica durando varios días, generando un tipo de auto-castigo a la salud de todos los habitantes.
De los más de 600,000 infectados por COVID-19 en México reportados oficialmente por la Secretaría de Salud, bastaría con hacer una visita a hospitales, clínicas y hogares donde se les atiende para preguntarles a los propios pacientes y a sus seres queridos: "tienes dificultades para respirar y tienes baja del sistema inmune, lo sabemos. Está tu cuerpo luchando contra un virus letal. Tu vida peligra, lo sabemos. Requieres el mayor de los apoyos para recuperarte, lo sabemos. Ahora, en tu situación actual ¿quisieras recibir una nube tóxica con compuestos tóxicos?".
La respuesta que nos darían es absolutamente obvia: "no quiero una nube tóxica.Quiero tener las mayores probabilidades de sobrevivir".
Tan sólo por esta razón, el Presidente AMLO y la Jefa de Gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum deben ordenar la cancelación de los juegos pirotécnicos.
Además hay otras razones: la nube tóxica de pólvora, como todo producto de combustión, genera contaminación ambiental y aumento de gases con efecto de calentamiento global.
El planeta, México y la CDMX no están en condiciones ni deben de recibir más ataques químicos innecesarios.
Y finalmente está el asunto sicológico y cultural: los fuegos artificiales y la pirotecnia fueron desarrollados siglos atrás originalmente como una señal para atemorizar a poblaciones y ejércitos.
México es uno de los países más violentos del mundo, "celebrar" una fecha histórica con un estruendo propio de guerra no es algo que venga a generar clima social de calma; menos en la mente de los niños y jóvenes a quienes se les dice: "no debes comprar ni tronar explosivos con pólvora, eso es ilegal". Y ven en la TV ven al propio presidente del país complaciéndose ante una ráfaga de explosivos.
Ahí el mensaje es completamente nefasto para los niños y los jóvenes: "tú no puedes hacer actos ilegales, tú eres pueblo y naciste para obedecer, pero las personas del gobierno sí pueden hacer actos ilegales a su gusto".
Esto contribuye a la destrucción cívica y moral de la niñez y la infancia mexicana. Este tipo de mensajes absurdos e incongruentes deben terminar, tanto por el gobierno como por los adultos en general, si es que en verdad queremos una niñez y juventud lúcida y cívica.
Por salud pública, por salud ambiental y por coherencia cultural, el Estado Mexicano debe terminar esta práctica arcaica, que ya representa en este momento un acto contraproducente en lo biológico y lo social.
Hacemos un llamado a la responsabilidad cívica y de protección hacia las personas con salud delicada, lo que debe ser el criterio legal y moral que usen las autoridades citadas, para decidir este asunto; además del medio ambiente.
De gran importancia también es poner el buen ejemplo a la niñez y juventud, de prohibir actos ilegales, sí, pero que el propio gobierno también lo cumpla.
Por todo esto, resulta un gran beneficio colectivo la cancelación de los fuegos artificiales y la pirotecnia en el Zócalo este 15 de septiembre y para el futuro.
(1) Teresa Moreno, Xavier Querol, Andrés Alastuey, Fulvio Amato, Jorge Pey, Marco Pandolfi, Nino Kuenzli, Laura Bouso, Marcela Rivera y Wes Gibbons. “Effect of fireworks events on urban background trace metal aerosol concentrations: Is the cocktail worth the show?” Journal of Hazardous Materials 183 (1-3): 945–949, 15 de noviembre de 2010. Doi:10.1016/j.jhazmat.2010.07.082.
Citado en https://www.agenciasinc.es/Noticias/El-humo-de-los-fuegos-artificiales-perjudica-la-salud
elenajmm@yahoo.com.mx





