Durante muchos años, en México se ha pensado que uno de los principales problemas del deporte nacional ha sido la falta de recursos. Sin embargo, al revisar la evolución del presupuesto destinado al deporte en el siglo XXI, queda claro que también han existido etapas donde hubo inversiones importantes, aunque quizá no siempre acompañadas de una planeación a largo plazo.
Entre el 2000 y el 2006, con presupuestos mucho más moderados, se realizaron obras que terminaron siendo fundamentales para el desarrollo deportivo del país. Ahí están el CNAR y varios Centros de Alto Rendimiento que todavía hoy representan espacios clave para la preparación de atletas mexicanos. Muchas de esas instalaciones siguen siendo referencia nacional y muestran que, cuando existe un proyecto claro, los resultados pueden trascender generaciones.
Con el paso de los años, el presupuesto fue creciendo de manera considerable. Para 2013, por ejemplo, se alcanzaron cifras históricas cercanas a los 8 mil millones de pesos. Fue una etapa donde se impulsaron proyectos importantes de infraestructura y organización de eventos internacionales que colocaron al deporte mexicano en una vitrina relevante.
Sin embargo, también quedó la sensación de que hacía falta consolidar un proyecto deportivo integral que permitiera aprovechar de mejor manera esos recursos y dar continuidad a los avances obtenidos. En algunos casos, las inversiones estuvieron muy enfocadas en eventos específicos, cuando quizá el reto principal era fortalecer programas permanentes de desarrollo deportivo y cultura física.
Al revisar el presupuesto destinado a la CONADE por sexenio, queda claro cómo el gasto público en el deporte mexicano tuvo un crecimiento importante a partir de la década pasada. Durante el gobierno de Vicente Fox, entre 2001 y 2006, se destinaron 4 mil 456.9 millones de pesos; posteriormente, con Felipe Calderón, la cifra se disparó hasta los 20 mil 669.8 millones de pesos entre 2007 y 2012.
El sexenio de Enrique Peña Nieto representó el punto más alto, con una inversión acumulada de 24 mil 124.4 millones de pesos de 2013 a 2018. Más adelante, durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, el presupuesto bajó a 13 mil 526.5 millones entre 2019 y 2024, mientras que en el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum ya se contabilizan 5 mil 88 millones de pesos entre 2025 y 2026.
Las cifras reflejan que, más allá de los resultados deportivos, el dinero sí ha existido en distintos momentos, aunque el debate sigue siendo qué tanto se aprovechó realmente para construir una estructura deportiva sólida y sustentable.
Uno de los grandes desafíos que ha tenido México es precisamente la continuidad. Cada administración ha impulsado distintas prioridades y modelos de trabajo, lo que ha dificultado construir un plan deportivo sólido a largo plazo. Mientras otros países desarrollan estrategias que permanecen durante décadas, en nuestro país muchas veces los proyectos cambian cada seis años.
Y el tema va más allá del alto rendimiento o de las medallas. También es fundamental fortalecer una verdadera cultura deportiva entre la población. La actividad física debe entenderse como una herramienta de salud, educación y bienestar social. Enseñar desde temprana edad la importancia del deporte puede generar beneficios enormes para el país en muchos sentidos.
México tiene talento, instalaciones y capacidad para crecer mucho más en el ámbito deportivo. Por eso, más allá de discutir únicamente el tamaño del presupuesto, quizá el verdadero reto está en planificar mejor, dar continuidad a los proyectos y construir una visión nacional que permita aprovechar cada recurso de forma más eficiente. Porque el futuro del deporte mexicano no depende solamente de cuánto se invierta, sino de la capacidad para transformar esa inversión en desarrollo, oportunidades y resultados sostenibles para las próximas generaciones.
Profesor deportivo

