Para este , continuará la mención a la “mera mera”, Doña Luz Corral de Villa. Su museo, además de sus conferencias y reconocimientos en el extranjero, la convirtieron en ícono revolucionario, pero murió olvidada por su país.

“La Güera” se separó de Francisco Villa –por decisión de él– meses antes del asesinato del caudillo. No pudo asistir al funeral ni decidir lo que ocurriría con el cuerpo de su todavía esposo, a pesar de tener el encargo del mausoleo en el Panteón de la Regla, Chihuahua.

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Desde la muerte del revolucionario, Luz Corral luchó por la legitimidad como su viuda y difundió el legado villista. Para esta segunda entrega, de nuevo contamos con el apoyo de Mario Alberto Trillo, asesor histórico y gran conocedor de la vida de “La Güera”.

Comparativa de Luz Corral, la primera fotografía se tomó en octubre de 1934, con 42 años; la segunda se realizó en marzo de 1981, a sus 88 años. Archivo EL UNIVERSAL/ESPECIAL.

La esposa de Pancho Villa y su familia eran celebridades desde la Revolución

Como mencionamos antes, Luz Corral se entregó a los requerimientos del Centauro del Norte durante 11 años de matrimonio. Cuidó de sus hijos, propiedades y familiares, asegurando la tranquilidad de su esposo; afuera del campo de batalla, ella era de sus mejores aliadas.

En diciembre de 1915, después del reconocimiento de Estados Unidos al gobierno de Venustiano Carranza y tras varias derrotas, Pancho Villa envió a sus familiares al autoexilio para mantenerlos a salvo. “La Güera” lideró a casi treinta personas para salir de Chihuahua y mudarse al extranjero.

Su trayecto atravesó la zona sur de la Unión Americana, la más afectada por los movimientos villistas. A Luz Corral le sorprendió el fanatismo de ciudadanos y prensa estadounidense por la figura de su marido, pues le pidieron entrevistas y autógrafos, en los meros años de la Revolución Mexicana.

Luz Corral en la “Quinta Luz”, tomada el 30 de octubre de 1934; a su lado está su secretaria particular y una amiga, pero no se tienen datos de ellas. Entre las amistades más importantes de “La Güera” estuvo Cuca Rivera de Ochoa, Gloria Duval y Cleo Terrazas. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Luz Corral en la “Quinta Luz”, tomada el 30 de octubre de 1934; a su lado está su secretaria particular y una amiga, pero no se tienen datos de ellas. Entre las amistades más importantes de “La Güera” estuvo Cuca Rivera de Ochoa, Gloria Duval y Cleo Terrazas. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

"Todas aquellas personas se interesaban por saber algo de Francisco Villa. Para complacerlos, les conté algo sobre mi marido y les escribí un autógrafo en su tarjeta, cartera o libro de apuntes, en fin, en cualquier papel que me presentaban", relató la esposa del revolucionario en sus memorias.

Ella era la cara del matrimonio mientras Villa estaba en las batallas; los periodistas la buscaron para saber del general. Doña Luz fue testigo y protagonista del afecto que pueblos y dirigentes extranjeros tuvieron por el villismo.

Su viaje continuó hacia La Habana, Cuba; las autoridades estuvieron a disposición de Luz Corral y sus acompañantes, honrados con su presencia. El mismo presidente de la isla en ese entonces, Mario García Menocal, visitó a “La Güera” para ver algunas pertenencias de Pancho Villa.

Y aunque el interés se centró en el Centauro del Norte, Corral tenía el carisma e intención para destacar a su esposo. Desde ese momento, la “mera mera” defendió y representó a Pancho Villa.

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Ciudadana honoraria de Columbus, Nuevo México

“Doña Luz es la única mujer del mundo en ser condecorada, de manera oficial, por el gobierno que alguna vez nombró a su marido enemigo público”, nos comentó Mario Alberto Trillo, entrevistado para Mochilazo en el Tiempo. Nadie más ostenta tal mérito.

Mientras Luz Corral y la familia de Villa estaban en Cuba, en 1916, el Comandante de la División del Norte realizó una pequeña invasión en suelo estadounidense. Sus hombres atacaron el pueblo fronterizo de Columbus, Nuevo México, colindante con Chihuahua.

Nombramiento de Luz Corral como Ciudadana Honoraria de Columbus, Nuevo México. Se le agradece “por su contribución a nuestro museo y por su constante labor y entrega por la paz y hermandad entre nuestros pueblos, estados y naciones”. “La Güera” donó piezas de su esposo para el museo local. Foto: Museo Histórico de la Revolución/ Cortesía de Mario Alberto Trillo.
Nombramiento de Luz Corral como Ciudadana Honoraria de Columbus, Nuevo México. Se le agradece “por su contribución a nuestro museo y por su constante labor y entrega por la paz y hermandad entre nuestros pueblos, estados y naciones”. “La Güera” donó piezas de su esposo para el museo local. Foto: Museo Histórico de la Revolución/ Cortesía de Mario Alberto Trillo.

Las autoridades de la Unión Americana ofrecieron una recompensa para la captura o información del paradero de Villa, comenzando así el pasaje histórico de la Expedición Punitiva. Eso no disminuyó su fama o la de sus cercanos en el país norteamericano.

“Villa es el único enemigo público al que los gringos le rindieron honores”, nos aseguró Mario Alberto. El revolucionario se mantuvo prófugo de la justicia estadounidense, pero su impacto en el pueblo de Nuevo México no fue el esperado.

El 5 de mayo de 1963, casi 40 años después del asesinato del Centauro del Norte, el entonces alcalde de Columbus, J. V. Carreón, nombró a Luz Corral como Ciudadana Honoraria del mismo pueblo que su esposo invadió en 1916. Ahí se abrió un museo y un parque estatal en honor al general.

“Eso muestra la labor titánica de Doña Luz, porque frente a los mismos enemigos de Villa, ella defendió a su esposo. Fue a Columbus a defenderlo y se lo reconocieron, dándose cuenta de que Villa no era el hombre malvado que creían”, comentó nuestro entrevistado.

Corral se confirmó como representante revolucionaria. Realizó conferencias en varias ciudades estadounidenses, firmó autógrafos y cobró 2 dólares a quien quiso tomarse fotografías con ella.

El asesor histórico nos comentó sobre la petición que “La Güera” hizo al presidente Lázaro Cárdenas para obtener un pasaporte diplomático y contar la vida de Pancho Villa por todo el mundo. Como la solicitud nunca prosperó, Corral buscó otra vía para la difusión del villismo.

Reconocimiento para Luz Corral por parte de Los Ángeles, California, en 1973. “La señora era una celebridad. Fue huésped distinguida de Chicago en 1956, además de recibir las llaves de San José, California en 1972. En Columbus la nombraron ciudadana honoraria; ella es la única mujer del planeta que ha logrado eso”, compartió Mario Alberto Trillo para EL UNIVERSAL. Foto: Museo Histórico de la Revolución/Cortesía de Mario Alberto Trillo.
Reconocimiento para Luz Corral por parte de Los Ángeles, California, en 1973. “La señora era una celebridad. Fue huésped distinguida de Chicago en 1956, además de recibir las llaves de San José, California en 1972. En Columbus la nombraron ciudadana honoraria; ella es la única mujer del planeta que ha logrado eso”, compartió Mario Alberto Trillo para EL UNIVERSAL. Foto: Museo Histórico de la Revolución/Cortesía de Mario Alberto Trillo.

La “Quinta Luz” albergó una vecindad, una escuela primaria y ahora un museo

La “Quinta Luz”, en Chihuahua, fue la propiedad que dejó –exclusivamente– para Luz Corral. Ese era su hogar y ella lo convirtió en un espacio histórico sobre la Revolución Mexicana.

De acuerdo con Mario Alberto Trillo, “La Güera” enfrentó severos problemas económicos después de la muerte de su esposo. Entre 1925 y comienzos de 1930, la viuda de Villa convirtió parte de su propiedad en una vecindad para recuperar algo de dinero.

Para 1933, el gobierno estatal se acercó a Luz Corral para rentar un espacio dentro de la “Quinta Luz” para abrir la Primaria Modelo. Durante tres años operó la escuela en habitaciones de la propiedad.

Durante esa época, la viuda del caudillo recuperó pertenencias de su esposo con veteranos de la lucha armada y otros ciudadanos. Encontró desde pistolas y uniformes, hasta el vehículo donde murió el general.

En 1950, Luz Corral abrió el entonces Museo División del Norte en la “Quinta Luz”, aunque en ese momento sólo ocupó dos habitaciones. Ahí exhibió los artículos de Francisco Villa.

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Según nos compartió nuestro entrevistado, el único presidente mexicano que visitó el recinto fue Miguel Alemán, el 3 de octubre de 1950. Como la “Quinta Luz” estaba en mal estado, algunos representantes de Chihuahua le pidieron a Corral que restaurara el lugar –sin apoyo– “, pero ella se negó, para que el mandatario viera las condiciones de la casa de Villa.

Plana de EL UNIVERSAL ILUSTRADO del 29 de junio de 1933, con una visita por la “Quinta Luz”. El historiador y colaborador de EL UNIVERSAL, Fernando Figueroa, llamó a Luz Corral “la Catedral de las mujeres que estuvo con Pancho Villa”, por su presencia en la vida del general y el respeto que le tuvieron los cercanos y hasta enemigos de su esposo. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Plana de EL UNIVERSAL ILUSTRADO del 29 de junio de 1933, con una visita por la “Quinta Luz”. El historiador y colaborador de EL UNIVERSAL, Fernando Figueroa, llamó a Luz Corral “la Catedral de las mujeres que estuvo con Pancho Villa”, por su presencia en la vida del general y el respeto que le tuvieron los cercanos y hasta enemigos de su esposo. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

El museo recibió más de 70 mil visitantes –mexicanos y extranjeros– entre 1950 y 1980. “La Güera” sostuvo el lugar por sus propias vías y comandó visitas guiadas. “Yo vivo del turismo, no recibo pensión”, dijo Corral en una entrevista para Reportajes Mundiales a mediados de los 60.

El acervo de pistolas, retratos y demás artículos villistas atrajo a muchos extranjeros. La viuda del general conoció a turistas de Japón, la Unión Soviética, Estados Unidos, Etiopía y muchas nacionalidades más. Mario Alberto nos destacó la visita del escritor y agente soviético, Iosif Lavretski –encargado de una biografía sobre Pancho Villa–, quien llevó poemas y flores a Luz Corral.

Con la creciente fama e influencia de “La Güera”, también aumentaron las promesas de políticos para mejorar su museo a cambio de apoyo electoral. Incluso ella aseguró que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) le ofreció candidaturas y puestos, los cuales rechazó.

“Imagínese, para mentar la madre, yo, pero para que me la mienten a mí, está muy difícil”, dijo Corral sobre la pérdida de credibilidad que hubiera enfrentado si aceptaba la oferta partidista. “La política iba a manchar su reputación”, nos confirmó Mario Alberto; además, siendo la mayor defensora villista, era probable que le censuraran el hablar de Villa y eso no lo habría permitido.

Ningún funcionario público apoyó en el mantenimiento del Museo División del Norte, pero el arquitecto y escritor chihuahuense, Mario Arras, le llevó material de restauración.

Por la llegada del presidente Miguel Alemán a la “Quinta Luz”, en 1950, el General Leandro Sánchez Salazar recibió 75 mil pesos destinados a la restauración de la casa, pero nunca se utilizaron para tal fin, según nos comentó Mario Alberto Trillo. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Por la llegada del presidente Miguel Alemán a la “Quinta Luz”, en 1950, el General Leandro Sánchez Salazar recibió 75 mil pesos destinados a la restauración de la casa, pero nunca se utilizaron para tal fin, según nos comentó Mario Alberto Trillo. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Vista reciente del Museo Histórico de la Revolución. “El Santo”, Angélica María, Anthony Quinn y Agustín Lara fueron algunos visitantes famosos al lugar; hoy en día, es el recinto cultural más visitado de Chihuahua. Foto: Wikimedia Commons.
Vista reciente del Museo Histórico de la Revolución. “El Santo”, Angélica María, Anthony Quinn y Agustín Lara fueron algunos visitantes famosos al lugar; hoy en día, es el recinto cultural más visitado de Chihuahua. Foto: Wikimedia Commons.

La “mera mera” en el extranjero, pero olvidada en México

“Francisco Villa dijo ‘escriban de mí lo que quieran, mientras sea la verdad’ y Doña Luz lo hizo”, nos compartió Mario Alberto. Corral dedicó su vida a investigar, juntar y divulgar a su Centauro del Norte.

Además de contar su experiencia junto a Villa, su viuda desmintió rumores sobre el revolucionario. Según nos comentó nuestro entrevistado, uno de los comentarios más polémicos de “La Güera” fue contra el escritor , pues lo acusó de robar las memorias del Centauro del Norte y hacerse pasar por un cercano del general.

Declaraciones como esa y muchas más memorias sobre Luz Corral, se perdieron con el tiempo. Su casa, ahora Museo Histórico de la Revolución, es uno de los pocos lugares que rescata su legado.

Durante los 70, última década activa de “La Güera”, viajó a Estados Unidos. Estuvo en programas de televisión, recibió llaves de ciudades y hasta le dedicaron un poema de parte de la familia Rockefeller, importantes magnates en la Unión Americana.

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Ya en México, la Ciudadana Honoraria de Columbus participó en algunos eventos, pero en menor medida. Por ejemplo, en mayo de 1954, Luz Corral acudió a la inauguración de la colonia Francisco Villa de Tijuana, Baja California, como madrina del evento.

La presencia latente de otras esposas del general pudo mermar la labor de Corral en México, pues siempre existió la lucha por la legitimidad como viudas, pero la “mera mera” profundizó en la divulgación de los ideales revolucionarios de su marido.

“Donde otros hubieran muerto/de dolor/usted vivió/Donde otros se habrían abrumado por la publicidad/usted nos dejó entrar/Y donde otros se habrían derrumbado/usted recogió los pedazos/para mostrarnos/al héroe/sin el que vivió por tanto tiempo/Escuchándola/aprendimos/el significado de coraje”. Poema de Eileen Rockefeller, filántropa estadounidense, para Luz Corral. Foto: Museo Histórico de la Revolución/Cortesía de Mario Alberto Trillo.
“Donde otros hubieran muerto/de dolor/usted vivió/Donde otros se habrían abrumado por la publicidad/usted nos dejó entrar/Y donde otros se habrían derrumbado/usted recogió los pedazos/para mostrarnos/al héroe/sin el que vivió por tanto tiempo/Escuchándola/aprendimos/el significado de coraje”. Poema de Eileen Rockefeller, filántropa estadounidense, para Luz Corral. Foto: Museo Histórico de la Revolución/Cortesía de Mario Alberto Trillo.

Luz Corral mantuvo el legado de Villa, pero murió en la miseria

EL UNIVERSAL publicó el 22 de noviembre del 2010 un texto sobre la entrevista que el cronista Fernando Figueroa tuvo con la debilitada “señora de Villa” en 1979, rodeada de pobreza y sin apoyo para sus últimos años de vida. En el marco del Centenario de la Revolución Mexicana, este diario recordó a la mujer que promovió el legado villista.

Padeció artritis y para comienzos de los 80, optó por una silla de ruedas para dejar de caminar. En sus últimos años, su nombre desapareció del panorama. El museo empeoró sus condiciones y “La Güera” se quedó sin dinero, viviendo en la miseria.

A pesar de los dimes y diretes con las otras esposas, algunos de los niños y demás familiares del revolucionario siguieron en contacto con ella. “Toda la familia de Villa vivió o pasó por la ‘Quinta Luz’ en diferentes etapas y ella vio por los hijos del general”, comentó Mario Alberto Trillo.

Luz falleció el 6 de julio de 1981 en su “Quinta Luz”, 58 años después que su esposo. Su última petición fue no ir al hospital en caso de complicación médica, pues quería morir en su casa y así lo hizo. “Soy de las mujeres que viven rememorando el ayer”, mencionó Corral en sus memorias.

Fotografía de Luz Corral del 30 de octubre del 34. “Cuando grandes grupos de turistas han venido suplicándome les cuente algo de mi marido, me siento satisfecha al ver las demostraciones sinceras de tantas personas, que sólo por sus hazañas guerreras lo conocen y lo admiran”, escribió la esposa del caudillo en “Pancho Villa en la Intimidad”. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.
Fotografía de Luz Corral del 30 de octubre del 34. “Cuando grandes grupos de turistas han venido suplicándome les cuente algo de mi marido, me siento satisfecha al ver las demostraciones sinceras de tantas personas, que sólo por sus hazañas guerreras lo conocen y lo admiran”, escribió la esposa del caudillo en “Pancho Villa en la Intimidad”. Foto: Archivo EL UNIVERSAL.

La cobertura sobre la muerte de la “mera mera” señora de Villa fue superficial. Los medios locales en Chihuahua sí reportaron la pérdida de su paisana, pero tampoco rescataron la información debida al respecto. Todo se mantuvo en un simple reporteo.

“La Güera” descansa en el Cementerio de Dolores, en Chihuahua, junto a su madre, Trinidad Fierro, quien murió en 1949. Su lápida no destaca de las demás, pues sólo dice “Luz Corral vda. De Villa” en un castigado rincón.

Entre los asistentes al funeral estuvo el comandante de la 5° zona militar, General Oliver Bustamante y varios conocidos de “La Güera”, pero no hay más datos.

Nuestro entrevistado es de Chihuahua y lamenta que, siendo el estado natal de Doña Luz, no existe el aprecio que la viuda de Villa merece. “[El mérito y fama de Corral] es el trasfondo que no se ha visto y que aquí no se le ha reconocido”, comentó.

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En repetidas ocasiones, Luz Corral recibió grandes ofertas para vender su casa o colección, pero siempre se negó. Meses antes de su muerte, en marzo del 81, concretó la donación de la “Quinta Luz” al Ejército Nacional, con la condición de que se estableciera un museo.

Actualmente, el Museo Histórico de la Revolución es el más visitado de Chihuahua y aunque menciona a otros líderes revolucionarios, su mayor atractivo son los tesoros villistas.

Para estos tiempos, es común que Luz Corral sólo se mencione como una más de las “esposas de Villa”. En su momento, no se le hicieron las preguntas necesarias y no se le “exprimió” toda su información, perpetuando el olvido de su historia.

Pero, “La Güera” compartió con el mundo al Centauro del Norte que vivió a través de sus ojos, con una profundidad que poco se conoce del caudillo. Para Mario Alberto Trillo, Luz Corral no fue una viuda más, “ella fue Pancho Villa caminando en la tierra después de la muerte del general”.

Luz Corral tenía 87 años durante la entrevista con Fernando Figueroa. “Estaba muy cansada y no tenía ganas de hablar. Entre las pocas frases que dijo, recuerdo una en especial: ‘Se batalla mucho en esta vida’”, se lee en el artículo. Foto: Fernando Figueroa/EL UNIVERSAL.
Luz Corral tenía 87 años durante la entrevista con Fernando Figueroa. “Estaba muy cansada y no tenía ganas de hablar. Entre las pocas frases que dijo, recuerdo una en especial: ‘Se batalla mucho en esta vida’”, se lee en el artículo. Foto: Fernando Figueroa/EL UNIVERSAL.
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