Mochilazo en el tiempo

EU quiere Groenlandia desde la Segunda Guerra Mundial

El destino de Groenlandia permanece incierto en este 2026, tal como ocurrió en 1941, cuando Dinamarca no podía defenderla de los nazis y Estados Unidos estaba listo para intervenir por la enorme isla americana

Soldados estadounidenses recorriendo Groenlandia en busca de nazis, noviembre 1943. En términos de extensión territorial, Groenlandia representa el 98% del reino danés, con más de 2 millones de kilómetros cuadrados, contra apenas 42 mil de la Dinamarca continental. Foto: Museo Nacional de la Marina de Estados Unidos/Wikimedia Commons.
24/01/2026 |03:59
Liza Luna
Hemeroteca y Archivo Fotográfico Ver perfil

Texto: Liza Luna





Cuando el ciudadano común piensa en Groenlandia, lo primero que se le ocurre es el intenso frío que debe sentirse allá, tan cerca del Polo Norte. Pero, lo que algunos políticos estadounidenses piensan al mencionar Groenlandia es un territorio de suma importancia militar que deben poseer.

Desde su primer mandato, Donald Trump le recordó al mundo que Estados Unidos desea adueñarse de la helada colonia danesa: en 2019 hizo una oferta de compra ante Dinamarca, pero recibió un rotundo “no”.

Club El Universal

Ahora, con su segundo gobierno todavía más agresivo, el presidente estadounidense parece más decidido a apropiarse de Groenlandia; pero no es el primero en intentarlo.

Lee también

está aquí para recordar cuando la Unión Americana casi se hizo de la propiedad de Groenlandia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, gracias a un acuerdo de “defensa común” contra los nazis.

Caricatura del periódico Wilmington Morning Star, con el Tío Sam impidiendo el avance nazi sobre Groenlandia, Según se leyó en EL UNIVERSAL del 10 de abril de 1940, el Tercer Reich ocupó Noruega y Dinamarca “para protegerlos”, pues temía que potencias occidentales las invadieran con “espantosas acciones bélicas”. Foto: ESPECIAL/Wilmington Morning Star/Library of Congress.

“América para los americanos” contra el ejército nazi

El 9 de abril de 1940, los hogares daneses despertaron con el ejército alemán tocando a su puerta. La fuerza nacionalsocialista emprendió la Operación Weserübung y en pocas horas tomó control de la Dinamarca continental, gracias a la rendición pacífica del gobierno danés.

Dinamarca poseía entonces a Groenlandia, las Islas Feroe e Islandia como territorios colonizados en el Océano Atlántico, por lo que su propiedad estaba en peligro tras la invasión nazi. La mayor preocupación era Groenlandia, siendo la isla más grande del mundo, ubicada al norte de América, cubierta de nieve y rica en minerales.

Lee también

Soldados estadounidenses capturan a miembros de una estación meteorológica nazi en Groenlandia, 1944. Foto: Wikimedia Commons.

Tras la Operación Weserübung, Groenlandia y sus 17 mil 500 habitantes quedaron aislados del reino danés, con incertidumbre económica y gubernamental, presas de una latente amenaza alemana. Tal inseguridad se regó a Norteamérica, pues Canadá y Estados Unidos serían blanco fácil si los nazis se establecían en la helada isla.

En la edición del 13 de abril de 1940, EL UNIVERSAL publicó las declaraciones del entonces mandatario estadounidense, Franklin D. Roosevelt, sobre una posible incursión nazi en Groenlandia: “Todo intento contra aquel territorio sería considerado como atentado contra la Doctrina Monroe, cosa que no podríamos permitir”, afirmó.

Lee también

Desde el siglo XIX, Estados Unidos promovió la insignia “América para los americanos” como una política continental para impedir que potencias europeas dominaran territorios occidentales. La Doctrina Monroe fue el estandarte que la Unión Americana mantuvo en la Segunda Guerra Mundial y no importaba que Groenlandia fuera colonia danesa, primero era territorio americano y había que protegerla de los nazis.

Mapa de “protección americana” en aguas del Atlántico. El gobierno estadounidense aseguró a los gobernantes latinoamericanos que “las facilidades otorgadas para el empleo de Groenlandia como base defensiva del continente son brindadas a toda América Latina y pueden ser empleados por los aviones militares de dichos países en defensa del Hemisferio”. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.

Su ocupación militar no tuvo autorización danesa

La primera opción que se propuso para evitar el avance alemán en América fue adquirir Groenlandia. En nuestra edición del 19 de abril de 1940 se leyó “Estados Unidos ofrece comprar o recibir en pago de deudas exteriores cuantas posesiones europeas queden dentro de 900 millas marítimas de la costa de EU”, lo que incluía a Groenlandia.

Tal propuesta llegó a oídos del reino danés, ya controlado por los nazis, y de inmediato negó cualquier negociación de venta o cesión de su colonia a la Unión Americana.

Durante todo 1940, la comunicación entre Dinamarca y Groenlandia fue inestable, oportunidad que Estados Unidos aprovechó para estrechar lazos con la colonia danesa.

Lee también

Para fines de marzo de 1941, el continente americano confirmó sus temores y se supo que los nazis ya estaban en la helada isla “realizando experimentos científicos”, según indicaron informes estadounidenses.

Para el 9 de abril de 1941, sin tiempo que perder y sin autorización de Dinamarca, el secretario de Estado de la Unión Americana, Cordell Hull, y el embajador danés en E.U., Hendrik Kauffmann, firmaron un protectorado de “defensa común” para Groenlandia. Fue “un acto de seguridad y diplomacia”, según informó EL UNIVERSAL.

Nota en EL UNIVERSAL sobre la propuesta estadounidense de comprar Groenlandia en 1940. En 1917, E.U. aceptó el derecho danés a gobernar Groenlandia luego de que Dinamarca les vendiera las Islas Vírgenes. Foto: Hemeroteca EL UNIVERSAL.
Reporte del diario The Washington Daily News sobre el acuerdo con Groenlandia; de lado der. la fotografía de Hendrik Kauffmann. De acuerdo con el sitio National Security Archive, el mismo Kaufmann se apodó “el líder de los daneses libres”. Foto: ESPECIAL/The Washington Daily News/Library of Congress.

Este acuerdo dejó en manos de Estados Unidos la total defensa y vigilancia de la isla más grande del mundo, con facultades para colocar bases militares, aéreas, navales y para explotar sus bienes mineros.

Se reconoció que Dinamarca todavía era dueña de Groenlandia; pero, ante su “incapacidad de defender tal territorio y dada la invasión nazi”, Estados Unidos se encargaría de protegerla según la Doctrina Monroe. El acuerdo sostuvo que, una vez restablecido el orden en Europa, ambos gobiernos “entrarán en consultas sobre si continúa el arreglo o se restablece el estado anterior”.

Estados Unidos afirmó que no había intenciones imperialistas o antidemocráticas en su actuar, siempre priorizando su amistad con Dinamarca. Sus únicos objetivos eran proteger los intereses daneses en el Hemisferio Occidental, mientras la nación europea lidiaba con los alemanes, así como salvaguardar América.

Lee también

El 15 de abril de 1941 EL UNIVERSAL informó que Copenhague desconocía el acuerdo firmado entre la administración Roosevelt y el embajador Kauffmann, a quien removieron del puesto. La Unión Americana ignoró tal orden y mantuvo al diplomático como único representante danés, mientras tomaba el control de Groenlandia.

Aeródromo estadounidense en Groenlandia. Se afirmó que el entonces gobernador de Groenlandia, Eske Brun, declaró a su provincia como una “colona neutral e independiente” y solicitó la protección de Estados Unidos. Foto: Wikimedia Commons.

Para julio de 1941, Dinamarca reiteró su rechazo al “acuerdo de seguridad” y decidió cerrar su embajada en E.U.; según se leyó en nuestras páginas, Kauffmann y su equipo se rehusaron a dejar sus puestos, “invocando el hecho de que la ocupación de su patria por los alemanes retiró al gobierno danés sus características de soberanía y decisión”.

Así, Groenlandia quedó bajo protección de la administración Roosevelt, mientras su “madre patria” desconocía cualquier acuerdo con los Estados Unidos.

Los pocos enfrentamientos militares ocurridos en la helada isla americana consistieron en el desmantelamiento de estaciones meteorológicas nazis. La confrontación más conocida se suscitó en sus costas, con el duelo entre el acorazado alemán Bismarck y los cruceros de batalla ingleses Hood y Prince of Wales, en 1941.

Lee también

De acuerdo con Smithsonian Magazine, la principal labor de E.U. en Groenlandia durante la Segunda Guerra Mundial fue la explotación y protección de sus minas de criolita, mineral utilizado para producir aluminio. Tan sólo para salvaguardar un yacimiento, el ejército estadounidense destinó a 500 de sus soldados y 200 mineros.

Soldado estadounidense protege una embarcación en Groenlandia, 1943. Durante la Segunda Guerra Mundial, Noruega también tuvo intereses expansionistas y su primer objetivo era Groenlandia, pues quedaba “dentro de su espacio vital y Noruega tiene una alta misión que llenar en el mundo”, según se leyó en EL UNIVERSAL. Foto: ESPECIAL/National Archives/Naval History and Heritage Command.

Se ofrecieron 100 millones de dólares en oro para comprarla

Datos del National Security Archive indican que, para 1945 y tras concluida la guerra, Estados Unidos tenía 17 complejos militares en Groenlandia. En mayo de ese año, luego de recuperar su libertad de las garras nazis, el gobierno danés aceptó y ratificó el acuerdo de protección Hull-Kauffmann de 1941, aunque sólo por tiempo limitado.

En sus páginas del 27 de mayo de 1946, EL UNIVERSAL informó que mandos militares estadounidenses pedían a Dinamarca considerar arrendamientos a largo plazo para bases militares y estaciones de monitoreo climatológico en la helada isla, pero sólo se les permitió abrir nuevos centros de investigación climática operadas por civiles.

Ante tales renuencias y surcando la creciente tensión con los soviéticos, el gobierno estadounidense a cargo de Harry S. Truman tanteó la posibilidad de quedarse para siempre con el control de Groenlandia, sin depender de Dinamarca.

Lee también

Según datos desclasificados en 1991, recuperados por AP y el diario danés Copenhague Jyllands-Posten, el presidente Truman realizó algunas ofertas para comprar Groenlandia en 1946. La más importante fue la promesa de 100 millones de dólares en oro a Dinamarca para adquirir su isla.

Barco alemán capturado en costas de Groenlandia por Estados Unidos, octubre 1944. La presencia nazi en la isla se centró en estaciones de radio e instalaciones meteorológicas. Foto: Wikimedia Commons.

También propuso que el gobierno danés se quedara con algunos de los mejores yacimientos petroleros de Alaska a cambio de puntos estratégicos en Groenlandia, con la condición de que ese petróleo sólo se vendiera a Estados Unidos.

De acuerdo con tal información, las ofertas de compraventa se plantearon el 14 de diciembre de 1946, por parte del entonces secretario de Estado, James Byrnes, al Ministro de Asuntos Exteriores danés, Gustav Rasmussen.

La respuesta se supo días después, el 23 de diciembre. Según informó el diario The Wilmington Morning Star, la corona danesa decidió “denunciar el acuerdo” firmado en 1941 y comenzar la retirada de tropas estadounidenses. No habría venta alguna.

Lee también

Siguieron un par de años de intensas negociaciones, pues Estados Unidos no estaba dispuesto a abandonar su posición en Groenlandia. El 27 de abril de 1951 se firmó un nuevo acuerdo de seguridad entre la Unión Americana y Dinamarca, con el fin de promover “estabilidad y bienestar en el área del Atlántico Norte, uniendo sus refuerzos para la defensa colectiva”.

Embarcación estadounidense en costas de Groenlandia. El 29 de mayo de 1953, Dinamarca eliminó la denominación de “colonia” sobre Groenlandia y la declaró provincia. Foto: Wikimedia Commons.

Consideramos que el artículo II, apartado B, de ese nuevo tratado explica bien las condiciones obtenidas sobre Groenlandia: “sin prejuicio de la soberanía danesa […] el Gobierno de los Estados Unidos de América, sin compensación para el gobierno del Reino de Dinamarca, tendrá derecho a mejorar y adecuar la zona [de Groenlandia] para uso militar, así como construir, instalar, mantener y operar instalaciones y equipos meteorológicos y de comunicaciones”.

Sin dar tantas vueltas, la Unión Americana tuvo acceso a toda la helada isla, según su táctica de defensa lo requiriera y sin costo alguno. En palabras del entonces presidente Dwight D. Eisenhower, “Estados Unidos ya tiene permiso para hacer prácticamente cualquier cosa que quisiéramos en Groenlandia”, según las recuperó EL UNIVERSAL.

Lee también

Para muestra de tal permisividad estuvo la ampliación de la Base Aérea Thule en 1953. Según informó Adán Federman para el sitio In These Times, la sede Thule forzó el desplazamiento de 116 personas nativas del poblado Pituffik, una comunidad inuit; nadie del reino danés les apoyó en el momento y vivieron en improvisadas casas de campaña durante semanas, con temperaturas bajo cero y sin un lugar a dónde ir.

Barcos de E.U. en Groenlandia, 1951. Su trato en ese entonces dio total acceso a la milicia de la Unión Americana sobre la colonia danesa. Foto: Wikimedia Commons

De acuerdo con el Instituto Danés de Estudios Internacionales, esta reubicación forzada de pobladores originarios “se convirtió en uno de los aspectos más controvertidos de la presencia militar estadounidense en Groenlandia”, sin contar los rastros de radiación que quedaron tras varias pruebas nucleares de los años 50 y 60.

El controvertido acuerdo de seguridad entre Estados Unidos y Dinamarca se modificó y ratificó en agosto del 2004, por primera vez con la presencia del gobierno local de Groenlandia. Se cerraron la mayoría de los centros militares y sólo permanece activa la Base Espacial Pittuffik (la antes infame Base Thule), con su enorme radar intercontinental de detección de misiles balísticos.

Como vemos, Donald Trump no tiene ideas nuevas, pues Estados Unidos lleva décadas obsesionado con Groenlandia. En su momento se planteó que la población groenlandesa obtendría su autonomía, como ocurrió con Islandia en 1944, pero tal posibilidad se ve más lejana ahora, con la maquinaria trompista preparándose para cumplir con los planes de sus antecesores.

Base Espacial Pituffik, antes Base Aérea Thule, en Groenlandia. Con el fin de reconocer los sacrificios de la comunidad inuit, se renombró la base a Pituffik. Foto: Wikimedia Commons.