13 de abril: después de seis semanas, la guerra sigue en una nueva etapa. Sin acuerdo diplomático, ahora es Estados Unidos el que bloquea el estrecho para impedir exportaciones petroleras de Irán, el precio del petróleo sube de nuevo por encima de los cien dólares, y de forma injustificable Israel mantiene su propio conflicto contra las ya bombardeadas ciudades del Líbano.

Donald J. Trump, un hombre de 79 años, un poco desequilibrado, centrado en sí mismo, soberbio, sin una verdadera formación académica ni política, que se ha saltado la Constitución de su país cada vez que le conviene, e ignora por completo las anteriores reglas del orden internacional, que ha utilizado a la presidencia para ganar dinero, junto con su familia, ahora busca cómo salirse de una guerra en la cual todas las partes perdieron. El que no ha perdido es el gobierno ultraconservador de Israel, que ha logrado imponer a toda costa sus políticas belicistas, ignorando los primeros acuerdos de cese al fuego de la semana pasada.

La forma en que el presidente norteamericano condujo la guerra significó una ruptura con decenas de años de política exterior de su país, y la amenaza que hizo de “exterminar por completo a la civilización iraní en una noche” no tiene precedente en la historia moderna. Fue una invitación abierta a cometer un genocidio, o al menos crímenes de guerra contra civiles. No es tampoco una estrategia extrema de negociación, como creen sus simpatizantes, porque ha obtenido lo opuesto de los objetivos que de forma desordenada y cambiante mencionaba el gobernante a medida que avanzaba la guerra.

Conviene revisar los resultados de la guerra ampliando una lista que hizo el analista internacional Fareed Zakaria en The Ezra Klein Show (marzo 10, 2026):

--No están claros los efectos de los bombardeos sobre blancos militares, porque supuestamente el programa nuclear estaba ya destruido desde los ataques anteriores. A pesar de todo, Irán mantiene su capacidad para atacar a sus vecinos.

--Irán ha logrado acceder a un arma que no tenía: hacer sufrir a la economía mundial a través del bloqueo del paso de petróleo y gas por el Estrecho de Ormuz.

--No sólo no hubo cambio de régimen en Irán, sino que el nuevo y escondido Ayatola Mojtaba Khamenei, hijo del anterior dirigente religioso, parece ser una figura simbólica (un florero, como decimos en México) al servicio del sector más radical y ferozmente nacionalista del país: la Guardia Revolucionaria islámica, con alrededor de 350 mil miembros y una pequeña fuerza naval probablemente diezmada.

--Los estados del Golfo, Arabia Saudita, Qatar, Bahrein y los Emiratos Unidos, que se presentan al mundo como países estables, tecnológicamente avanzados, seguros para recibir capitales internacionales, están ahora más vulnerables que antes de la guerra después de ser atacada su infraestructura por Irán durante semanas. En su futuro será determinante qué tipo de relaciones pueda restablecer con su hoy aguerrido vecino.

--China, que mira de lejos los desfiguros norteamericanos, participa ahora en negociaciones directas con irán. Tiene un convenio con Irán que intercambia ventas de petróleo por inversión de infraestructura en el país y cooperación en seguridad. En 2025 importó 1,4 millones de barriles diarios, el 13% de sus importaciones mundiales de crudo. No paga en dólares como se hacía antes, para evitar sanciones financieras internacionales, sino en reminbi, la moneda china.

--El dólar queda debilitado porque los pagos que empezaron a solicitar los iraníes por el paso de los petroleros se harían en yuanes o en criptomonedas.

--Rusia quedó bien fortalecida: se levantaron sanciones contra sus exportaciones de energéticos y sus ingresos crecieron en 45 mmd adicionales por mes con los precios elevados del energético debido a la crisis,

--Israel está ahora ocupando miliarmente el 10% del Líbano, donde hay un millón de personas desplazadas, que en su mayoría no estaban implicados en las actividades de Hezbolá contra el norte de Israel.

--Se lanzaron contra Israel cerca de 600 misiles en seis semanas, la mayor parte interceptada por las defensas aéreas del país.

--Las alianzas internacionales de EU, especialmente la OTAN, quedaron afectadas por los reclamos de Trump de no haberlo apoyado en su aventura.

--Los norteamericanos han utilizado armas, misiles y municiones de forma masiva, al grado de agotar sus reservas físicas. En este momento sus fábricas de misiles y drones trabajan a todo lo que dan para sustituirlas.

--El mismo presidente norteamericano ha quedado --esta vez en un teatro más amplio-- desprestigiado por sus confusas y contradictorias declaraciones a lo lago de la guerra.

En síntesis, nada se ganó, y se amplió la inestabilidad en la región. Los países del Golfo han debido reducir su producción de crudo en un 10% o diez millones de barriles diarios (Economist del 11 de abril), y la relevante planta de gas licuado de Qatar perdió el 17% de su capacidad productiva por el ataque de un dron.

A lo anterior hay que agregar que el 19 de marzo reciente se anunció que el Pentágono solicitará a al Congreso estadounidense una partida extraordinaria, de 200 mil millones de dólares, para financiar la guerra, en un momento en que el presupuesto reciente aprobado por los republicanos incluyó recortes de empleos y gastos en todo el gobierno, incluyendo por cierto la NASA, y especialmente una reducción en mil millones de dólares a los programas de salud que beneficiaban a la población del país, MEDICAID, calculados en 12 millones de personas para la década siguiente, así como la eliminación de créditos fiscales de apoyo a los seguros de salud de 5 millones de personas. Será imposible que estos recortes no se traduzcan en votos para la oposición en las elecciones de noviembre.

El bloqueo naval impuesto por EU iniciará, según el NYT, una competencia para ver quien aguanta más las penurias económicas generadas la guerra: para los principales consumidores de los energéticos, la inflación internacional de los precios; para Irán la significativa reducción de sus ingresos en sus ventas al exterior, y la posible cancelación de todos sus ingresos gubernamentales.

Para funcionar, el bloqueo necesitará tiempo, pero mientras más dure, más se elevarán los precios del petróleo. Por otra parte, el bloqueo puede lesionar el frágil cese del fuego decidido unilateralmente por los norteamericanos.

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