Del 11 de junio al 5 de julio tuvimos Mundial en México. En esos 25 días viajamos con nuestra selección desde el escepticismo hasta la ilusión y desembocamos en un quinto partido que resultó el último. Aquí 10 paradojas y contrastes del Mundial mexicano:
1. De las tres sedes, México fue la más futbolera, amistosa y festiva. Como siempre, fuimos estupendos anfitriones, pero también exhibimos lastres: algunos extraviados creyeron que ir a desvelar a nuestros adversarios era simpático, ingenioso o necesario, y mancharon con su ramplonería y deslealtad la competencia, como lo hicieron también quienes abuchearon himnos nacionales ajenos, lo que resulta grosero y torpe, pues quien insulta se describe.
2. Habíamos previsto no llegar muy lejos en la competencia y terminamos adoloridos por no poder llegar a donde no habíamos creído que llegaríamos. Es que en el camino tuvimos motivos para ilusionarnos.
3. Luego de cada uno de nuestros cuatro triunfos hicimos gala de patriótica alegría y por cientos de miles nos lanzamos a las calles. Tanta fiesta y euforia habría sido espléndida, de no ser por las toneladas de basura dejadas en los espacios públicos, lo que palidece ante la pérdida de cinco vidas.
4. Entre el ambiente festivo asomó el dolor de algunos colectivos que visibilizaron sus causas, particularmente el de las madres buscadoras. La CNTE aprovechó para encarecer sus demandas y al parecer se fue cuando se le pagó por liberar las calles.
5. México logró en la fase de grupos un récord impecable: nueve puntos, seis goles a favor y cero en contra, con lo que despertó una pregunta de esperanza: ¿Y si sí? La pregunta, que ilusionaba, se agrandó, pero no pudo volar porque tenía naturaleza tímida. Y es que preguntar ¿y si sí? está lejos de ser Sí. La tímida pregunta era apenas una duda en ciernes. Quizá por eso no llegó más lejos.
6. De la gloria al infierno, nuestra historia se escribió en minutos: 45 perfectos y dos catastróficos.
7. Según el Banco Mundial, Estados Unidos ocupa el lugar 8 en PIB per cápita, Canadá el 22, y México el 66, y sin embargo es en nuestro país donde mayor precio han alcanzado los boletos, incluso por encima de los 12 mil dólares. Con menos dinero en los bolsillos, somos los que más desembolsamos.
8. La FIFA, que se asume como un metapoder universal, obedece, a su vez, a un metapoder presidencial: levantó la suspensión por un partido a un jugador estadounidense porque a Trump, el gran árbitro, el castigo le parecía injusto. Una vía exprés para tirar a la basura el reglamento.
9. Ni el campeón podrá lograr la unánime simpatía que se ganó la selección que pareció no enterarse de su calidad de debutante, la de Cabo Verde, el pequeño archipiélago que Magallanes descubrió cuando comprobó la redondez del mundo, semejante a la de un balón.
10. Cuando ya estábamos preparados para que los festejos transcurrieran sin destrozos ni víctimas, ya no hubo victoria que festejar.
Sí tenemos, sin embargo, mucho que celebrar, sobre todo la reanimación de la memoria: sí podemos unirnos, soñar y cantar juntos. Y sí podemos hacer equipo y luchar como equipo. Es falso que debamos estar divididos y seamos enemigos. Nuestra diversidad nos une, nos nutre y fortalece. Si ese es el saldo, bienvenido.
Especialista en derechos humanos.
@mfarahg
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