Romero Deschamps, el otro pacto de impunidad

Mario Maldonado Exprés

Carlos Romero Deschamps es uno de los políticos más ricos de México. Sus casas, coches, yates, aviones privados, joyas y las múltiples cuentas ligadas a él y a su familia que tiene identificadas la Unidad de Inteligencia Financiera, varias de ellas en Andorra, lo revelan como el líder que más poder económico amasó en los 26 años que se mantuvo como secretario general del sindicato petrolero.

Esta mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador lo renunció cómo trabajador activo del sindicato de Pemex. “Lo hace por voluntad propia y también por un exhorto que le hicimos”, dijo AMLO.

Desde octubre del 2019, cuando dejó de ser secretario general, Romero Deschamps tenía claro que debía jubilarse, aunque eso no significaba dejar de tener poder en la mayoría de las 36 secciones que componen el STPRM. Para muestra, dejó a cargo a su incondicional, Manuel Limón, y a sus dos principales operadores: el líder de la sección 34, Héctor Sosa Rodríguez, y el jefe de la sección 40, Ricardo Aldana.

Romero Deschamps dejó el sindicato de Pemex por presiones de López Obrador, pero no perdió poder ni impunidad. Mensajes como el que le mandaron el 9 de julio del 2019, cuando la Fiscalía General de la República detuvo a su amigo el abogado Juan Collado, mientras departían en el restaurante Morton’s de las Lomas, fueron suficientes para no seguir peleando su permanencia como líder petrolero, pues eso afectaba la imagen de transformación que pretende dar el Presidente.

Sin embargo, Romero Deschamps nunca pensó en irse definitivamente de México ni dejar de seguir paseándose por los comederos políticos de la Ciudad de México, a pesar de las varias denuncias e investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero que pesan sobre él y su familia.

La última vez que se le vio públicamente fue a finales de octubre pasado en un restaurante de la Ciudad de México. Comió con Alejandro Cabrera Fernández, coordinador de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de Pemex. Luego de filtrarse una foto de la reunión, el director de la petrolera, Octavio Romero, pidió la renuncia de Cabrera Fernández. Como si no supieran que Romero Deschamps está metido hasta las entrañas de Pemex. O quizá sí lo saben y por eso el Presidente no rompe el pacto de impunidad que protege al exlíder y exlegislador priista.

¿Qué clase de acuerdo hizo Romero Deschamps con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador? Tal vez no uno explícito, pero sí implícito: el Presidente no quiere tener a una buena parte de los 150 mil trabajadores activos y 95 mil jubilados de Pemex en su contra en vísperas de la elección más importante de la historia.

En el sector de hidrocarburos es bien sabido que en los días previos al 18 de marzo –fecha en la que se conmemora la expropiación petrolera– se toman las decisiones de importancia para Pemex. Sobre todo, deben definirse los personajes que subirán al templete para celebrar con el Presidente la hazaña del general Lázaro Cárdenas.

El anuncio de hoy de López Obrador se da en este contexto. Como en Pemex no hay buenas noticias, el Presidente optó por la misma vieja estrategia que aún le reditúa: linchar públicamente a sus adversarios del pasado, a quienes, sin embargo, no pretende juzgarlos, no porque no sea su fuerte la venganza, sino porque no le conviene en términos políticos. Y porque en la 4T también existen los pactos de impunidad.

Posdata 1

¿Cuántos líderes sindicales relacionados con el huachicol de combustibles están en la cárcel? Ninguno. Y mucho menos los cercanos a Romero Deschamps.

Posdata 2

El exlíder sindical mantiene contacto con tres altos funcionarios del gabinete de López Obrador. Una secretaria de Estado, un jefe de Asesores y un consejero Jurídico.

@MarioMal 

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