La Presidenta presentó recientemente 12 indicadores para sostener que la economía mexicana atraviesa un momento de fortaleza. No obstante, resiliencia económica no es lo mismo que fortaleza estructural. Vale la pena revisar cada indicador desde su verdadero contexto.

1. Inversión extranjera directa récord

México captó 23,591 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer trimestre de 2026: una cifra histórica. Sin embargo, la mayor parte de esos recursos son reinversión de utilidades de empresas que ya operan en el país. En contraste, la inversión fija bruta acumula más de un año de deterioro. En una economía fuerte ambas variables avanzarían simultáneamente.

2. Desempleo de apenas 2.5%

México tiene una de las tasas de desempleo más bajas del mundo, pero no es empleo de calidad. Más de la mitad está en la informalidad o bajo contrato temporal sin prestaciones de ley.

3. Inflación controlada, tasas de interés a la baja y peso fuerte

La estabilidad macroeconómica es un activo valioso, pero no es sinónimo de crecimiento. La inflación sigue por encima de la meta de Banxico. Además, un peso fuerte no significa economía fuerte —en parte proviene de factores como la debilidad global del dólar—, y genera presiones sobre exportadores, turismo y receptores de remesas.

4. Precios estables de los combustibles

Cuando el petróleo cotiza alto, las gasolinas a menor precio benefician a hogares y empresas. Sin embargo, su abaratamiento artificial puede implicar costos fiscales o subsidios implícitos que los contribuyentes terminan pagando.

5. Menor déficit y mayor recaudación tributaria

Tras el fuerte deterioro de 2024, era indispensable recuperar cierto equilibrio en las finanzas públicas. Sin embargo, esta consolidación ha sido menor a la prometida por el Gobierno y descansa más en recortes a la inversión pública. Ello ocurre mientras aumentan rubros menos productivos, por lo que el resultado puede ser contraproducente y eso preocupa a las calificadoras.

6. Deuda pública equivalente al 50.3% del PIB

Comparada con otros países, la deuda mexicana es moderada. Sin embargo, el dato puede ser engañoso si consideramos que México sólo recauda en impuestos alrededor de 17% del producto interno bruto (PIB), mientras que el promedio de América Latina está en 22%. Además, el poco crecimiento dificulta estabilizar la deuda.

7. Exportaciones récord y balanza comercial positiva

La integración con América del Norte sigue siendo una de las mayores fortalezas económicas del país. En este punto, coincido con la presidenta. Pero el desempeño exportador convive con todos los puntos débiles que he mencionado.

8. Incremento del salario mínimo y reducción de la pobreza laboral

Éste es uno de los avances más importantes y sí es una fortaleza, pero tampoco significa que se hayan resuelto las condiciones de vulnerabilidad económica.

9. Menor deuda financiera de Pemex

Creo que éste es el punto más alejado de una fortaleza económica. De hecho, es todo lo contrario. Pemex no puede sola: continúa dependiendo del respaldo fiscal del Gobierno federal, que a su vez se ha debilitado financieramente. Pemex es uno de los principales riesgos para las finanzas públicas nacionales, según las calificadoras.

10. Nueva legislación para acelerar la inversión pública y mixta

Las inversiones no llegan sólo porque exista una nueva ley. También requieren certidumbre jurídica, seguridad pública, disponibilidad de energía a precios competitivos, infraestructura adecuada, agua suficiente, talento y confianza en las instituciones.

11. Creación de una Oficina Nacional de Inversiones

Los principales obstáculos a la inversión no están en la burocracia, sino en la desconfianza en que el Estado resuelva lo que sí afecta las inversiones: extorsión, incertidumbre regulatoria, debilidad institucional, limitaciones energéticas y disponibilidad de talento especializado.

12. Programas del Bienestar

Las transferencias sociales contribuyen a mejorar el ingreso de millones de hogares y han ayudado a reducir algunas carencias. Sin embargo, ninguna economía ha sostenido su desarrollo social exclusivamente con transferencias. El bienestar duradero requiere también empleo formal y acceso al menos a servicios de salud y educación de calidad.

¿Qué hace falta?

La resiliencia económica es una virtud. Para convertirla en prosperidad se requiere dar fundamento sólido, no sólo narrativo, a la confianza en el futuro de México. Esa confianza descansa en instituciones de calidad, que den respuesta a los desafíos económicos que aquí he comentado.

Directora de México Evalúa.

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