Atentando contra la democracia

María Elena Morera

Desde el inicio del presente gobierno, hemos sido testigos de una serie de acciones y omisiones que debilitan nuestro marco legal. El actual gobierno ha mostrado falta de compromiso con el Estado de derecho, desprecio por las pautas de la normalidad democrática y preocupantes tendencias hacia el autoritarismo. Ha fallado en su promesa de transformación y no ha modificado las actitudes de gobiernos pasados que mostraban displicencia por el Estado de derecho. Al contrario, estas actitudes se han agravado de manera preocupante y han encontrado respaldo en acciones que atentan contra la democracia.

Las acciones y el discurso del gobierno federal tratan a las leyes e, incluso, a la propia Constitución, como una sugerencia de límite, el cual puede ser traspasado a conveniencia; no consideran la ley como un marco inquebrantable e inamovible que acota las acciones de los gobernantes. En varias ocasiones, el gobierno de López Obrador ha ignorado, amedrentado y vulnerado públicamente el Estado de derecho y, con ello, puesto en peligro la democracia mexicana.

En este contexto, Causa en Común hizo un recuento enunciativo, pero no limitativo de las reformas, iniciativas, actos y omisiones que representan una posible o probable violación a la ley, y decimos probables o posibles porque son los jueces, ministros y magistrados los únicos que podrían determinar una ilegalidad. Durante estos casi dos años de gobierno se identificaron 39 acciones en tres diferentes temas: derechos humanos, economía y el sistema democrático.

En materia de derechos humanos se detectaron diversas acciones y omisiones que debilitan la seguridad jurídica; que atacan el derecho a la salud; que violentan derechos laborales; que militarizan la seguridad pública y responsabilidades antes exclusivas del ámbito civil; y que incrementan la opacidad en los actos y procesos del gobierno. Cabe destacar algunas de ellas como: el nombramiento de un general militar para dirigir un cuerpo civil como la Guardia Nacional, los recortes presupuestarios que han dejado paralizada a instituciones como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, y la omisión de entregar al personal sanitario insumos médicos indispensables para la protección contra el Covid-19.

Pero detrás de los impactos legales y los ataques constantes al Estado de derecho que de por sí son graves, detrás de esas controvertidas decisiones y ocurrencias, hay víctimas. Padres de familia que ven morir a sus hijos e hijas por el desabasto en las instituciones de salud públicas, familias que se quedan solos en la búsqueda de sus seres queridos, personal de salud que todos los días tiene que salir a luchar contra el Covid-19 sin herramientas o insumos para hacerlo. Ese es el verdadero problema, esa es la verdadera tragedia.

En materia económica se identificó que el gobierno federal ha priorizado proyectos redituables políticamente, en lugar de velar por las necesidades económicas producto de la pandemia por Covid-19 y la consecuente crisis. Por ejemplo, ha dilapidado recursos en proyectos inviables como Dos Bocas o el Tren Maya; ha cancelado inversiones privadas de gran relevancia simulando “consultas populares” como la planta cervecera de “Constellation Brands” en Mexicali; y ha generado un ambiente de incertidumbre en el que las reglas para el funcionamiento del sector económico se subordinan a las directivas del Ejecutivo Federal.

Al no dar certidumbre, las inversiones nacionales y extranjeras se detienen. Los empleos esperados no llegan, y la recuperación económica tampoco. El gobierno entonces se ve obligado a realizar recortes y a cancelar otras obras generando una espiral de devastación, un círculo vicioso de pérdidas.

En materia democrática, el sistema de frenos y contrapesos ha sido constantemente bombardeado con ataques que advocan por el desprestigio público de las instituciones pilares de la democracia. Ejemplo de esta situación es la subordinación y falta de independencia de la CNDH, así como los infundios y campaña de difamación en contra del INE. Por lo pronto, ojalá este trabajo, que puede ser consultado en el siguiente enlace https://bit.ly/32r2Cxb, sirva para alertar del peligro de desdeñar y relegar las leyes y a las instituciones democráticas. Esperamos que también sirva para recordar que “al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”, ni siquiera la Cuarta Transformación. (Colaboró Mercedes Carbonell).
 

Presidenta de Causa en Común.
@MaElenaMorera

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