En la Ciudad de México, las motocicletas y los vehículos eléctricos ligeros, oficialmente conocidos como "Vehículos Motorizados Eléctricos Personales" (VEMEPE), que incluyen scooters (monopatines), bicimotos, bicicletas y motocicletas eléctricas, son ya una de las soluciones de movilidad más populares. Estas alternativas han captado el interés de miles de capitalinos.
El aumento en el uso de motocicletas se debe a varios factores, entre los cuales destacan su utilidad para el trabajo a través de aplicaciones de entrega y su rapidez como medio de transporte. La falta de un transporte público eficiente, de calidad y con suficiente cobertura ha llevado a muchas personas a buscar opciones de movilidad más prácticas.
Asimismo, el crecimiento de la micromovilidad eléctrica ha generado vacíos legales en cuanto a cómo y dónde pueden circular estos vehículos, así como en relación con las responsabilidades en caso de accidentes. Actualmente, estos vehículos pueden adquirirse sin necesidad de registro y ello complica aún más la situación.
El incremento en el uso de estas alternativas de transporte plantea nuevos desafíos en materia de seguridad vial. Es común observar a conductores sin casco ni otras medidas de seguridad, circulando sin intermitentes ni luces, invadiendo ciclovías, banquetas y carriles vehiculares, e ignorando los semáforos.
Según datos de la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) de 2025, en la Ciudad de México circulan 822,712 unidades registradas y emplacadas, sin considerar las motocicletas eléctricas. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México reportó que en 2020 se registraron 10 incidentes de tránsito relacionados con scooters eléctricos, resultando en 12 personas lesionadas. Para 2024, esta cifra se elevó a 113 accidentes y 119 lesionados. Por otro lado, la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad informó que los accidentes en motocicleta han aumentado hasta un 40 por ciento en los últimos tres años, pasando de 8,282 en 2023 a 11,582 en 2025.
El incremento en choques con lesionados es aún más alarmante, con un aumento del 51 por ciento en los últimos dos años, según datos del Observatorio de Análisis de Siniestros en Seguros.
La SEMOVI revela que entre enero y septiembre de 2025, se registraron 326 muertes en hechos de tránsito en la Ciudad de México; de ese total, 155 correspondieron a motociclistas, esto es, 49.5 por ciento fueron víctimas fatales. Les siguen los peatones, con 83 muertes; los pasajeros de vehículos ligeros motorizados (VEMEPE) con 53; los conductores, con 29; y los ciclistas, con seis.
Entre 2019 y 2025, la proporción de motociclistas fallecidos ha aumentado de manera constante. En 2019, este grupo representaba dos de cada diez víctimas; en 2025, esta cifra ascendió a cinco de cada diez. La mayoría de las víctimas mortales tenía entre 18 y 45 años, y ocho de cada diez eran hombres.
Es importante señalar que los accidentes de motocicleta se han convertido en un problema creciente de salud pública en México. Aunque no existe una estadística nacional unificada, autoridades médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportan un aumento significativo en el número de lesionados por este tipo de accidentes, con hasta 140 heridos diarios según informes del área de urgencias del Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas. La jefatura del área médica advierte que los accidentes en moto ya ocupan el tercer lugar en causas de muerte en el país.
Las lesiones más comunes en estos casos incluyen traumatismos craneoencefálicos y fracturas múltiples en extremidades. Cerca del 50 por ciento de los pacientes atendidos requiere cirugía, y más de la mitad de ellos enfrenta secuelas que implican largos procesos de rehabilitación.
Los principales factores de riesgo incluyen el uso inadecuado o la falta de casco y equipo de protección, así como la conducción con sobrecarga de pasajeros u objetos. Otras causas recurrentes son el exceso de velocidad, la invasión de carriles, el incumplimiento del reglamento de tránsito y el consumo de alcohol o drogas al conducir, además de las malas condiciones de las vías, como la presencia de aceite en el pavimento y la lluvia.
El Congreso de la Ciudad de México aprobó, en sesión extraordinaria el 15 de agosto de 2025, modificaciones a la Ley de Movilidad con el objetivo de regular el uso de motocicletas, bicicletas eléctricas, monopatines (scooters) y bicimotos.
Con esta propuesta se busca abordar problemas como la circulación por banquetas y vías controladas, el exceso de velocidad, la falta de uso de casco y la sobrecarga de pasajeros. Se establece una regulación específica para las motocicletas eléctricas que superen los 25 km/h, así como para los VEMEPE, los cuales tendrán un rango de potencia de 250 watts hasta 1 kW y deberán portar placas de circulación.
Para circular en esta urbe, las motocicletas deben utilizar un carril completo como cualquier otro vehículo; está prohibido zigzaguear entre carriles con el tráfico en movimiento, y el rebase de otros vehículos debe realizarse siempre por el carril izquierdo. Asimismo, no puede transitar por carriles exclusivos, como ciclovías y carriles confinados de transporte público (Metrobús o Trolebús); tampoco se permite realizar maniobras peligrosas, como "caballitos", o cortes de circulación abruptos, acciones que ponen en riesgo la integridad propia o la de terceros. Las motocicletas de menos de 250 centímetros cúbicos tienen estrictamente prohibido circular por los carriles centrales y deben mantenerse en los carriles laterales (Periférico, Viaducto y los segundos pisos).
El Reglamento de Tránsito de la CDMX especifica las obligaciones de los conductores con el fin de fortalecer la seguridad vial y proteger la integridad física de todos los usuarios. Los scooters y motocicletas eléctricas deberán seguir las mismas reglas que los vehículos de combustión, lo que incluye el trámite obligatorio de placas y tarjeta de circulación, el uso obligatorio de casco, tener las luces encendidas al circular, y la prohibición de circular por ciclovías, carriles confinados y banquetas.
El éxito de esta reforma dependerá de su implementación efectiva. El gobierno de la ciudad debe informar claramente sobre los requisitos, simplificar los trámites de registro y obtención de placas, y, sobre todo, aplicar la ley de manera equitativa para no afectar desproporcionadamente a estos sectores.
Las autoridades sanitarias han señalado que, a diferencia de otros países, México carece de un registro nacional de accidentes en motocicletas y VEMEPE, lo cual dificulta la implementación de estrategias coordinadas de prevención.
Es necesario contar con datos nacionales sistematizados que permitan dimensionar este fenómeno y evaluar el impacto económico y social derivado de las muertes y discapacidades permanentes causadas por accidentes de esta naturaleza.

