El 2 de agosto del 2023 el entonces presidente López anunció la apertura de una enorme bodega para almacenar y distribuir medicinas desde la zona de Huehuetoca, en el Estado de México, a todo el país. Ese día del anuncio dijo que la “Megafarmacia del Bienestar” se llamaría Centro Federal de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud. Ese lugar iba a estar bajo resguardo de Laboratorios Biológicos y Reactivos de México, S.A de C.V., conocido como Birmex.
Esa mañana, el mandatario afirmó: “Es, posiblemente, la farmacia más grande del mundo y va a tener todos los medicamentos que se distribuyen en el sector salud de nuestro país, y cada vez va a funcionar mejor”. Según explicó, el propósito es que a ningún mexicano le falten las medicinas. “Todos los medicamentos serán gratuitos, porque la salud no es un privilegio, es un derecho”, sostuvo López.
Mencionó esa mañana que la farmacia tendría un centro de atención para derechohabientes, a través del número telefónico 55-95-00-09-11. La megafarmacia tendría una capacidad para almacenar 286 mil piezas de contenidos de medicamentos... y así las fantasías, o mejor dicho las mentiras que estaba diciendo el expresidente. Mentiras porque nunca se iba a cumplir lo que ahí se dijo. Además a cero costo, porque nadie ha pagado nada de lo invertido en ese lugar de fracaso.
Para el día de su inauguración, el 29 de diciembre del 2023, el expresidente insitió: “No hay nada que pueda impedir que funcione. La Megafarmacia del Bienestar es probablemente la más grande del mundo y contará con todos los medicamentos que se distribuyen en el Sector Salud del país. Es un centro también de información y de distribución. Se va a hablar por teléfono; si no se tiene el medicamento recetado, se va a hacer una indagatoria al interior de la dependencia o del programa que se trate, sea el IMSS ordinario, el IMSS-Bienestar, el Issste; si se constata que no hay un medicamento en la zona que pueda llevarse para el paciente, entonces desde Huehuetoca se manda y tiene que llegar en menos de 48 horas. Cualquier medicamento. El propósito es que a ningún mexicano le falten las medicinas”. …Y así la serie de cosas que nunca se cumplieron de esa obra inaugurada e inservible.
Cuando llegó la presidenta Sheinbaum al cargo, dijo en algún momento que la Megafarmacia iba a ser más bien una bodega regional. Algo con un poco más de sentido de logística, pero ya vimos que no alcanzó ni para eso.
El trabajo, que en dos partes ha presentado EL UNIVERSAL, es muy importante porque establece lo poco que hoy se hace en el lugar. De acuerdo con los testimonios que presenta el periódico, los “trabajadores de la Megafarmacia confirmaron que los medicamentos ya no se embodegan ahí para entregar los fármacos no surtidos en todo el país, como prometió López Obrador, sino que llegan los medicamentos, se preparan y se mandan los pedidos del IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar”.
Ese bodegón sí estuvo lleno en sus anaqueles, pero eso sucedió cuando fue un lugar para almacenar miles de productos de una tienda departamental, entonces sí funcionaba, hasta que llegó la creatividad del muy triste gobierno de López. López, el de Dinamarca.
Periodista @ConFeregrino

