Hace dos años exactamente el 25 de julio pero de 2024, estábamos por ver algo diferente. Y es que en un paraje de Sinaloa se estaba construyendo una historia de traición. Una traición a un señor de nombre Ismael Zambada, apodado “el Mayo” y de quien hasta ese día se conocía realmente muy poco de su imagen. La versión, hasta ahora más fluida de los hechos, es que Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” lo citó en ese lugar que le digo porque iba a estar ahí Rubén Rocha Moya, el gobernador del estado, ¿quién más? Al llegar lo inutilizó, lo subió a una camioneta y se lo llevó para introducirlo a un avión que lo llevaría a un aeropuerto en Nuevo México, en los Estados Unidos.
El Mayo dice en un par de cartas públicas que fue traicionado y secuestrado precisamente por el hijo de su compadre y entregado a las autoridades de los Estados Unidos.
Hoy, “el Mayo” está sentenciado a cadena perpetua por un juzgado de Nueva York.
En esos eventos que se dieron hace dos años quedan varios pendientes aún por conocer. Por ejemplo, la muerte de Melesio Cuen, un político de renombre en el estado de Sinaloa y cuya muerte sigue sin ser aclarada, ni la Fiscalía General de la República ha explicado a sus familiares nada sobre los avances de esa investigación. De hecho, hace poco pudimos tener contacto con el hijo del señor Cuen; me refiero a Héctor Melesio Cuen Díaz, quien nos dijo que “lamentablemente, hasta este momento no hemos recibido información nueva sobre el avance de las investigaciones. En múltiples ocasiones hemos solicitado información directamente ante la Fiscalía General de la República en la Ciudad de México; sin embargo, no ha existido comunicación con nosotros como familia. Nosotros hemos sido y seguiremos siendo respetuosos de las instituciones y de los tiempos de la investigación, pero también exhortamos respetuosamente a las autoridades a que haya una respuesta pronta y que se mantenga informada a la familia sobre los avances del caso”.
Otro de los temas que nomás no termina de ceder es el de asesinatos en el estado. El número de carpetas de investigación por homicidios de enero a julio de este año es de 239. Las fuerzas armadas desplegadas en el estado es de 14 mil y, aún así, acabo de escuchar a un alto integrante de las fuerzas armadas decir que Sinaloa “nos está dando algunos problemitas”.
No hay que dejar de lado esa historia que deja al gobierno federal en ridículo: la del piloto de la aeronave que llevó al Mayo para ser entregado.
Mario Alberto Núñez Ojeda “el Jando”, el piloto, voló desde ese paraje en Sinaloa hacia Estados Unidos, cruzó territorio estadounidense, aterrizó sin que lo bajaran por la fuerza y cubrió su ruta. En Estados Unidos lo deportaron a México luego de estos hechos, según autoridad mexicana; siguió delinquiendo, fue detenido por otros hechos pero que también involucran sus actividades como piloto de confianza de Joaquín Guzmán López, fue guardado en una cárcel mexicana y luego entregado en el paquete de los 93 presos de alta peligrosidad que le interesaban a Estados Unidos tener y que nuestro país entregó en dos tandas. Y nunca nadie cayó en la cuenta de que algo pudo decir ese señor de los hechos de hace dos años.
El caso es que llegamos a esta fecha con un tema inacabado, con falta de investigación y no se diga, de resultados. Sólo queda decir a los sinaloenses: ¡Fuerza!
Periodista @ConFeregrino

