Jannik Sinner ha realizado un esfuerzo monumental en el Abierto de Roma, conquistando el torneo más importante de su país y sumando otro Masters 1000, teniendo una temporada prácticamente perfecta. Sin embargo, detrás de la celebración, de los aplausos interminables y la euforia italiana, apareció algo que pocas veces se le había visto al número uno del mundo: Agotamiento físico y mental.

Sinner ha sido prácticamente invencible en 2026 y esa presión termina pasando factura, incluso a los grandes campeones.

Roma fue una demostración de carácter, pero también una advertencia de desgaste. En semifinales, Daniil Medvedev lo llevó al límite, en un partido brutal, donde el italiano mostró problemas respiratorios y molestias físicas después de una intensa batalla en el estadio romano rodeado de mármol y estatuas históricas.

Aun así, el público italiano no dejó de rendirse ante él.

Sinner ya no es solamente un tenista exitoso, se ha convertido en el máximo símbolo deportivo de Italia en las más recientes décadas.

Ha conquistado a la afición europea y mundial, pese a las críticas que recibió en el pasado por sus orígenes en el Tirol del Sur y por las acusaciones relacionadas con sustancias prohibidas, situación de la que finalmente fue exonerado.

Hoy, Sinner vive un momento de idolatría absoluta.

La gran pregunta es si llegará —dentro de dos semanas— con suficiente energía física y mental a Roland Garros, donde buscará conquistar su segundo torneo del Grand Slam en la temporada, sin olvidar que en París los partidos son a ganar tres de cinco sets y veremos si Jannik Sinner continuará como invencible en 2026.

En el circuito femenil, Elina Svitolina sorprendió conquistando por tercera vez el título en Roma, a sus 31 años.

Sin embargo, continúan creciendo las voces dentro de la industria que consideran que la WTA no mejora su nivel y sigue alejándose del impacto competitivo y mediático que hoy presenta el tenis en la ATP.

luis@vamosdeportes.com

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