Lo que ocurre con la lesión de Carlos Alcaraz parece más serio de lo que se ha comunicado. Algunos médicos han deslizado opiniones con cautela, mientras que su equipo ha optado por una transparencia limitada, alimentando más dudas que certezas alrededor del tenista español, uno de los dos más dominantes en la actual ATP.

La dolencia —tenosinovitis de De Quervain en la muñeca derecha— no es menor.

Por lo que podemos apreciar, esta lesión es una afección dolorosa que limita de forma importante la libre ejecución de sus golpes, justo el sello distintivo del murciano. La inmovilización con una férula ya habla por sí sola.

Alcaraz inició 2026 con autoridad, ganando el Abierto de Australia y en Doha, pero hoy cede terreno ante Jannik Sinner.

Carlos ha quedado fuera de Barcelona, Madrid, Montecarlo y —prácticamente— de Roland Garros. La temporada de arcilla se esfuma y Wimbledon aparece como una incógnita para el español.

El problema no es sólo la lesión, sino lo que no se dice: ¿Qué tan grave es realmente y cuánto tiempo estará fuera? Y más aún, si podrá recuperar su nivel. El silencio del equipo no ayuda; al contrario, deja la sensación de que ni ellos tienen un diagnóstico claro o prefieren no hacerlo público.

En un calendario tan exigente, empatar la gestión física, técnica y mental es determinante.

Las lesiones no sólo frenan carreras, también reconfiguran el circuito. Sin Alcaraz, se abre espacio para una nueva generación que ya empuja fuerte desde las clasificaciones.

A Carlos se le echará de menos. Pero en el tenis, como siempre, el vacío de una estrella es la oportunidad de otros.

Y mientras tanto, el misterio alrededor de su lesión sigue creciendo más que la información.

En Madrid, Jannik Sinner fue dominante. Sin problemas, se adjudicó otro título y venció a Alexander Zverev facilmente.

En las damas, Marta Kostyuk (Ucrania) se impuso en la final en dos sets y se convierte en la nueva figura del tenis femenino.

Marta celebró en la Caja Mágica con una pirueta, al estilo Hugo Sánchez, su primer título WTA 1000.

Roma, la Ciudad Eterna, con su estadio de mármol rodeado de estatuas romanas, a unos metros del Coliseo, es la siguiente parada. ¿Jugará Jannik Sinner?

luis@vamosdeportes.com

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