Isaac del Toro le ha devuelto emoción al Tour de Francia, en un momento en que el ciclismo mundial aún trabaja para recuperar la credibilidad perdida durante los años marcados por los escándalos de dopaje, cuando numerosos patrocinadores abandonaron a este deporte. Con apenas 22 años de edad, el bajacaliforniano no sólo está compitiendo de tú a tú con las grandes figuras del ciclismo mundial, sino que lo hace con una personalidad sencilla, una mentalidad ganadora y un enorme carisma.
Su triunfo en la segunda etapa del Tour y su presencia entre los primeros lugares de la clasificación general, han despertado un entusiasmo que trasciende las fronteras.
Mientras tanto, el Mundial de la FIFA volvió a demostrar que es el espectáculo deportivo con mayor impacto mediático en el planeta.
México aprovechó esta extraordinaria vitrina para mostrar al mundo nuestro maravilloso país, con su hospitalidad, alegría y la pasión de su gente, proyectando una imagen muy distinta a la que —con frecuencia— algunos insisten en difundir.
En la cancha, la Selección Mexicana tuvo una actuación decorosa, acorde con lo que históricamente ha mostrado en las Copas del Mundo.
Sin embargo, hoy resulta inevitable reconocer que el mayor impacto internacional para el deporte mexicano lo está generando Isaac del Toro, con sus actuaciones en las carreteras europeas.
Lo menos positivo del Mundial volvió a ser la FIFA. Las decisiones arbitrales y administrativas tomadas durante el torneo han provocado críticas en prácticamente todos los rincones del planeta.
Cada vez, son más quienes consideran que ciertos intereses políticos, comerciales y estratégicos pesan demasiado en las determinaciones del organismo. La credibilidad de FIFA está por los suelos.
En Wimbledon, también se confirmaron varias tendencias.
Jannik Sinner y Alexander Zverev respondieron a su condición de favoritos, mientras que la ausencia de Carlos Alcaraz dejó un vacío importante en el torneo, dejando claro que el circuito lo necesita.
En la rama femenil, continúa la irregularidad y el pobre nivel que vive el tenis actual.
Linda Noskova, de República Checa y 21 años de edad, es la nueva campeona de Wimbledon.
Las principales sembradas no avanzan y sufren eliminaciones inesperadas.
El talento existe, pero la consistencia continúa siendo la gran asignatura pendiente en todo el tenis femenino.
Tres escenarios completamente distintos —el Tour de Francia, el Mundial y Wimbledon— dejan una misma reflexión: El deporte sigue siendo el mejor escaparate para construir prestigio.
Los atletas, como es el caso de Isaac del Toro, lo ganan con resultados; los países, con su gente; y las organizaciones, únicamente con credibilidad.
Cuando esta se pierde, recuperarla puede tomar muchos años.
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