Novak Djokovic no es monedita de oro

Luis 'Tigre' Baraldi

Djokovic es el tenista que más torneos ATP 1000 ha ganado, el que más tiempo ha durado como el número uno de la clasificación mundial, el que más dinero ha recibido en premios

Novak Djokovic, en París, en el modernizado estadio de Roland Garros, con más de 15 mil aficionados presenciales y millones de televidentes alrededor del mundo, obtuvo el triunfo 19 en Grand Slam, que lo coloca a solamente a uno de empatar a Roger Federer y Rafael Nadal. Por otro lado, el serbio supera ya con amplitud en otros departamentos a ambos, pues ha ganado —por lo menos— dos veces Roland Garros, Wimbledon, Australia y el US Open.

Djokovic es el tenista que más torneos ATP 1000 ha ganado, el que más tiempo ha durado como el número uno de la clasificación mundial, el que más dinero ha recibido en premios. Como presidente del ATP Tour, ha abogado por sus compañeros para que el dinero de los torneos se reparta equitativamente.

El serbio, quien se distingue por sus arranques emocionales después de ganar un partido —desde las épocas en las que rompía playeras al estilo Hulk—, sus gritos desenfrenados a entrenadores y familiares, sus reclamos, sus salidas de la cancha en momentos clave, para romper el ritmo a los contrarios, vociferar groseramente, rompiendo los protocolos del tenis, haber sido expulsado del US Open por golpear —accidentalmente o no— a una juez de línea, el mismo que organizó un torneo en Belgrado en plena pandemia de Covid e hizo una fiesta sin cubrebocas... Y podríamos seguir realizando apuntes buenos y malos de él, pero lo que sí podemos decir es que es ya considerado como el tenista más grande de todos los tiempos, el GOAT, como le dicen en inglés.

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La final de singles entre el griego de 22 años de edad, Stefanos Tsitsitpas, y el campeón Djokovic —de 34— parecía que sería de un solo lado, el del helénico, ya que Novak dejó escapar la posibilidad de ganar el primer set, y en el segundo parecía desganado, sin la chispa que tuvo frente a Nadal el viernes.

Dos sets abajo del griego, quien se confirmó como la nueva figura del tenis, parecían ser el final del partido, pero despertó el monstruo de Serbia. Tsitsipas necesitaba ganar un tercer set para ser campeón, pero Djokovic se recuperó física y metalmente, encontró la ruta y el joven adversario empezó a errar. El balcánico se recuperó y empezó a lucir como el mejor tenista del mundo; Tsitsipas no pudo encontrar la forma de hacerle daño.

No hubo aspavientos después del partido, sólo una fría felicitación de Tsitsipas a Djokovic y un público que reaccionó positivamente al serbio, quien —aunque no es monedita de oro, como dice la popular canción de Cuco Sánchez— recibió un sonoro y respetuoso aplauso, porque se trata de un fuera de serie. Honor a quien honor merece.

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