Ni por arte de magia

Luis 'Tigre' Baraldi

Las televisoras tienen un destacado papel en la difusión de los torneos, pero ahora no podrán pagar las cantidades que otorgaban por los derechos de transmisión, y no porque el interés y seguimiento al tenis

La ITF, la ATP, la WTA y los torneos de Grand Slam, esperan tener reducciones drásticas en sus premios, menos firmas patrocinadoras, limitaciones en la asistencia de público, nula o casi nula venta de boletos, de souvenirs, alimentos y bebidas, reducción de horas de transmisión televisiva, y menos interés por parte de las marcas que se anuncian, pues no podrán realizar las diversas promociones que se realizan en los grandes certámenes.

 

 


No olvidemos que los torneos de tenis se clasifican de acuerdo a su importancia, como son los Grand Slams, los ATP 1000 y los WTA Premier, que son los certámenes más relevantes, en los que los mejores tenistas participan para obtener la cantidad de puntos y premios que los mantendrá  entre la élite de los rankings. Los ajustes serán fuertes en los grandes eventos, aplicando muy bien la frase, ahora muy trillada, de que “las escaleras se barren de arriba para abajo”, así que —ni por arte de magia— los eventos deportivos, y esto incluye al tenis profesional, se recuperarán de inmediato.

Las televisoras tienen un destacado papel en la difusión de los torneos, pero ahora no podrán pagar las cantidades que otorgaban por los derechos de transmisión, y no porque el interés y seguimiento al tenis o a cualquier deporte profesional se haya reducido, sino porque los patrocinadores tienen otras prioridades y necesitan sacar adelante a sus empresas, haciendo que los patrocinios no sean una prioridad, así que no nos sorprenda una severa reducción de transmisiones de televisión, al no existir dólares de los anunciantes.

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La recuperación económica en cada uno de los deportes profesionales será muy lenta, los premios y los sueldos de los atletas profesionales ya no serán los mismos. La asistencia de público irá aumentando, pero muy lentamente; los equipos y los torneos ya han reducido sus nóminas notablemente y los sueldos y premios a deportistas dejarán de ser de ciencia ficción. 

¡Vamos! Aparecen ya ajustes urgentes que el deporte profesional necesitaba de manera desesperada. 

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