A medida que más y más empresas se dan cuenta de que la diversidad y la inclusión son clave para el éxito empresarial, están prestando más atención a la equidad de género en sus políticas y prácticas de recursos humanos. Sin embargo, es importante que estas empresas vayan más allá de las buenas intenciones y pongan en práctica estrategias claras para mejorar la equidad en su lugar de trabajo.
Establecer objetivos específicos y medibles es esencial para evaluar el progreso hacia la equidad de género con sus consecuentes beneficios para la organización, que van desde un ambiente laboral sano hasta el aprovechamiento real de los talentos y posibilidades de crecimiento de todas las personas que laboran en el equipo.
Esencialmente, la lógica podría establecer el camino; sin embargo no es tan sencillo. Los sesgos, la resistencia al cambio o la brecha generacional hacen que plantear sistemas efectivos de medición sean difíciles de establecer.
Aquí algunos consejos:
Identificar las áreas que necesitan mejoras: El primer paso para establecer estrategias y medir el progreso hacia la equidad de género es identificar las áreas que necesitan mejoras. Algunos ámbitos que las empresas suelen abordar incluyen la brecha salarial de género, la representación de mujeres en puestos de liderazgo y la promoción de prácticas de reclutamiento y selección que sean equitativas para todas las personas.
Establecer objetivos específicos y medibles: Una vez que se han identificado las áreas que necesitan mejoras, es importante establecer objetivos específicos y medibles para cada área. Por ejemplo, si el objetivo es cerrar la brecha salarial de género, se puede establecer un plan específico para reducir la brecha salarial en un cierto porcentaje en un plazo determinado.
Desarrollar planes de acción: Una vez que se han establecido los objetivos, es importante desarrollar planes de acción para lograrlos. Estos planes pueden incluir prácticas de compensación equitativas y transparentes, programas de desarrollo de liderazgo para mujeres y la promoción de políticas que permitan a las mujeres equilibrar mejor sus responsabilidades laborales y familiares.
Implementar herramientas de seguimiento y evaluación: La lista puede incluir encuestas de clima laboral, análisis de datos de reclutamiento y selección, y revisiones regulares de la compensación y los beneficios. Es importante que estas herramientas se utilicen de manera regular y que se realicen ajustes en las estrategias y planes de acción en función de los resultados obtenidos.
Comunicar los objetivos y el progreso a toda la empresa: Es importante comunicar los objetivos y el progreso hacia la equidad de género a toda la empresa. Esto puede incluir la publicación de informes anuales de igualdad de género, la organización de talleres y capacitaciones para empleados y la creación de grupos de trabajo o comités de equidad de género para involucrar a los empleados en una dinámica abierta y un ambiente de equidad de género.
Sabemos que es esencial que las empresas trabajen para mejorar la equidad de género en sus políticas y prácticas de recursos humanos. La diversidad y la inclusión en el lugar de trabajo son fundamentales para el éxito empresarial en la actualidad; además de que la equidad no es sólo algo que está bien tener, es algo que hay que tener. Las empresas que abrazan la equidad de género pueden atraer y retener talentos, mejorar la toma de decisiones, aumentar la innovación, así como incrementar la satisfacción y el compromiso de los empleados.
Abrazar la equidad debe convertirse en nuestra realidad cotidiana, en algo en lo que creamos y valoremos. Sólo así podremos crear un mundo más justo e inclusivo.





