Y se hizo la lucha

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15/02/2020
01:49
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Hace 13 años, Mario Paniagua, haciendo pareja con el roquero y naftalino biólogo, Federico Arana, interrumpieron en el mudo del pancracio fotográfico para documentar en dos tomos en color y blanco y negro, a los luchadores enmascarados que nos dieron patria de 1934 a 1968. Las tres caídas de rigor fueron auspiciadas por la editorial hispana María Enea y el Centro Charro Matías de Nostálgicos Descarriados.

Hoy Paniagua se ha pasado a los relevos australianos editoriales junto con Roberto López y el coleccionista Christian Cymet haciendo una cuidada edición de mitos y máscaras en el libro Y se hizo la lucha (detrás de la máscara), con un tiraje de mil ejemplares, donde su material gráfico resulta impresionante para los fanáticos de la historia de la lucha libre mexicana, la mejor del mundo.

El tratado comprende cuatro décadas de los que aplican lo mismo candados asesinos que patadas voladoras, topes suicidas, dobles nelson y demás artimañas de rudos, técnicos y montoneros. Máscaras, enmascarados, héroes, villanos y locos dejan constancia de su paso y trepidantes batallas en una magna selección de pósters y programas de mano de las principales arenas y gimnasios, donde repartieron y recibieron candela.

El índice de estos lugares de fieros encuentros, se convierten en historia pura de un deporte espectáculo que desfiló semanalmente en míticos recintos como La Arena México, La Arena Coliseo, La Afición, El Cortijo, Arena Isabel, San Juan, Plutarco Elías Calles y tantos otros lugares que pisaron leyendas como El Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, El Médico asesino, Black Shadow, El Espectro, los hermanos Espanto, Cavernario Galindo, Karis La Momia y tantos otros.

El A-Bzetadario de máscaras (algunas consagradas por el cine, cuyas ganancias iba a parar a ese cine de “intelectuales”), están consignadas en la investigación de Paniagua y asociados, que tocaron muchas puertas en búsqueda de una publicación. Pero ¿Qué se le va a hacer? Si hasta a los burócratas de Fomento Editorial de la UNAM les da frío ante libros como éste, a pesar de tener entre sus éxitos editoriales más vendidos, el ¡Quiero ver sangre!

Historia, anécdotas, investigaciones a profundidad del surgimiento y modificaciones que ha sufrido la máscara, la caprichosidad de sus programas, las historias secretas detrás de las tapas y las fotos de los enmascarados en la azotea, son una franca invitación a fascinarse con esta historia alternativa de máscaras y encapuchados en la emergente cultura popular en la República mexicana.

Desde el prehispánico mexicano hasta nuestros días, la máscara ha jugado y luchado por un lugar preponderante en el engranaje del espectáculo donde, los siete días de la semana, hay que cuidarse de no estar cerca del ring, so pena de un estrellamiento humano con destino desconocido, sin límite de tiempo, sin empate y sin indulto.

Advertidos están. El libro se localiza en el Tianguis del Chopo, en el puesto de Jorge Pantoja.

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