Con el inminente estreno en Netflix de la docuserie “El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal”, sobre los laberinticos vericuetos de la francesa Florence Cassez y su novio Israel Vallarta, acusados de secuestradores y exhibidos en un curioso “montaje” televisivo, la cosa promete echar chispas.

El tráiler de la serie tiene entrometidas declaraciones de un secuestrado, palabras y conjeturas del ministro Arturo Zaldívar; también da su punto de vista la exsecretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (absolutamente todo está viciado…) La dirección ha recaído en el confiable Gerardo Naranjo (“Miss Bala”).

El escándalo involucró hasta a los presidentes Felipe Calderón (México) y Nicolas Sarkozy (Francia) y claro, no podía faltar Genaro García Luna, director entonces de la Agencia Federal de Investigaciones (actualmente preso en Estados Unidos, en espera de juicio) y su segundo abordo, Luis Cárdenas Palomino (en prisión), además de Jorge Volpi, autor del libro (sin asomo de ficción y Premio Alfaguara, 2018), en el que se inspira la serie.

El dilema de la hoy libre Florence Cassez, que fue acusada de ser líder de una banda de secuestradores, es si fue justamente eso o tan sólo una víctima de la corrupción. De cualquier manera, el costo social del relato es todavía alto.

En fin, el secuestro mexicano como tema principal llega con este caso, dejando atrás muchos temas explosivos que nunca fueron llevados a la pantalla televisiva como el de “El Mocha Orejas” Daniel Arizmendi, Andrés Caletri, La banda de “El coronel”, la banda de Los Montante (documentada ampliamente, como otros casos flagrantes de secuestro, por el periodista Humberto Padgett en su libro “Jauría”). Muy pocos y sin real repercusión llegaron a duras penas al videohome.

Mirando un poco atrás, el hoy en desgracia permanente Genaro García Luna (personaje central del libro “El señor de la muerte”, de Francisco Cruz), también estuvo involucrado en la millonaria inversión a Televisa, a costa del erario de la serie de televisión “El equipo” (2011), producida por Pedro Torres.

Las historias y resoluciones de cada episodio de la primera y única temporada están inspirados en cuatro agentes de la Policía Federal Mexicana, interpretados por Alberto Estrella, Alfonso Herrera, Zuria Vega y Fabian Robles, que emplean inteligencia para capturar delincuentes.

El exaltado tono épico que los polis despliegan en cada caso, así como su vida cotidiana poco creíble, la llevaron al despeñadero del olvido porque era algo así como “La novela particular de García Luna”, el acaparador de poder en los sexenios de Fox y Calderón, e incluso con más autoridad (se señala), que ellos.

La dirigieron en su momento Carlos García Agraz y Chava Cartas y ni los 118 millones de pesos, ni los recursos de la secretaria de Seguridad Pública, sus instalaciones y su fin propagandístico (haciendo a un lado a la Marina y al Ejército) pudieron salvarla, ya que hasta la PGR fue ignorada. Mucho ruido y pocas nueces, escándalos y baja audiencia la sacaron del aire. Nadie sabe, nadie supo para quien aplicó la ley en esos momentos, y para quien aplicará ahora.

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