Pocos saben que los Tepetatles, la parodia gozosa del rock producida por “Mr. telenovela”, Ernesto Alonso y el amo de la crónica futbolística, Ángel Fernández, estrenada en 1965 en el cabaret, El Quid, de las calles de Puebla, en la colonia Roma, tuvo un tiraje limitado de LP’s —no se sabe de cuántos discos— que podían llevarse los asiduos asistentes a un show disparatado e irreverente, para la época.

El problema con el disco es que estuvo mal grabado. Sin embargo, se volvió de culto y alcanzó una altisonante cotización por el tiraje. Hace años existieron algunas copias transferidas a disco compacto, pero el problema seguía siendo el mismo de origen: mala grabación, a pesar de que en el grupo figuraban el Rebelde Rock, Marco Polo Tena y Julián Bert, en los teclados, Marcos Lizama y hasta Chava Flores.

El caso es que, hasta que a alguien se le ocurrió remasterizarlo, es que el material sonó como debería. Con eso a manera de máster, se hizo un pequeño tiraje que voló con los coleccionistas de rarezas.

Los más avispados se hicieron de él, y algunos hasta se confeccionaron su video propio de los Tepetatles con un extracto musical del grupo que apareció en la película Jóvenes en la Zona Rosa (1968), de Alfredo Zacarías. También figuraron Carlos Monsiváis, quien hizo las letras, mientras que los artistas plásticos Vicente Rojo y José Luis Cuevas se encargaron del arte visual del concepto que contó hasta con circuito cerrado de TV.

El disco, también llamado Triunfo y aplastamiento del mundo moderno, con gran riesgo de Arau y Mucho Ruido, ventilaba también otras cosas.

Una de ellas era su inserto doble, que ya vaticinaba en la contra portada del disco el diálogo entre un rocanrolero y Alfonso Arau, escrito por Monsí. Arau tocaba a tres manos, con una guitarra de doble mástil y una mano extra de utilería. Muertos los productores y con el disco por ahí rodando en calidad de mito, se volvió blanco de los caimanes del rock.

La última cotización completo rondaba los 13 mil pesos, y sin inserto, entre siete u ocho mil pesos. Bueno, hasta las réplicas llegaron a los 400 pesos.

De esas se sabe, que unas de las remasterizadas quedaron en manos de Sergio Arau, Francisco Outón y algunos amigos de un tal Eduardo Gallardo, quien hizo el masterizado. Nunca oyeron la copia ni Monsiváis, ni Cuevas, porque fallecieron perdiendo la oportunidad de oír remasterizada la original sátira y parodia beatle, concebida por Arau.

Por azares del destino, el álbum con los 12 temas, entre los que figuran: “Cordovés”, “Zona Rosa”, “Que te pique el mozambique”, “El último romántico”, “Sitting, rockturno (a Rosario)”, “Teotihuacán a go go”, “Sniff snif gulp gulp”, “Los monstruos”, “El peatón estaba muerto y el semáforo lloraba” y “Tlalocman” (que, al principio tocaba Botellita de Jerez, sin dar crédito), nunca salieron en versión de mini-LP, pero se sabe que viene un tiraje limitado en Maxi-LP, con inserto y todo a un precio que rondará los 300 pesos, para lo que fue en ese entonces, una pequeña revolución mexicana de vanguardia que duró tres meses.

Con todo, se sabe que el álbum original va a tener otra remasterización más a cargo de Sergio Arau, para un relanzamiento en vinil tras a 56 años de su lanzamiento original.

Oiremos y diremos, mientras que los que tienen el LP original, ya están pensando en venderlo para recuperar, en metálico, algo de sus sueños perdidos.


pepenavar60@gmail.com

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